Hay pocas pruebas de que funcione y aún así crece el uso de células madre

A los 71 años, Cevoli, responsable de orientación en escuelas secundarias de Teterboro, Nueva Jersey, es entrenador de esquí de fondo, enseña esquí mogul, surfea y durante el verano es guardavidas en Cape Cod, Massachusetts. Pese al dolor en su cadera y rodilla izquierdas, ponía en duda la necesidad de someterse a una cirugía mayor porque le preocupaba que lo dejara inactivo demasiado tiempo.

En lugar de eso, probó con un tratamiento cada vez más popular por el cual se extraen células madre de la médula ósea del paciente y se inyectan en las articulaciones desgastadas o lesionadas para facilitar la curación. A muchas personas las cautiva la idea de usar células madre para arreglar articulaciones dañadas, y algunas dicen que eso las ayudó.

Pero no hay evidencias claras de que estos tratamientos funcionen y su seguridad aún no se ha establecido. La mayoría de los investigadores, incluidos los de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, creen que los esfuerzos para vender terapias con células madre adultas, que pueden desarrollar diferentes tipos de células para regenerar tejidos, se han adelantado demasiado a la ciencia.

Aun así, han surgido en todo Estados Unidos centenares de clínicas para satisfacer la demanda. Algunas de estas clínicas también inyectan en las articulaciones plasma rico en plaquetas, una solución de plaquetas extraídas de la sangre del mismo paciente. Algunos empleadores incluso han aceptado dar cobertura de seguro de salud a estos tratamientos.

Prácticamente no hay supervisión normativa de los procedimientos ortopédicos que usan extractos de médula ósea o plaquetas, a los que se considera de bajo riesgo. Si bien la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por la sigla en inglés) insiste en que tiene facultades para regular los tratamientos con células madre, en 2017 adoptó un enfoque favorable a la industria al dar a las compañías un período de gracia de tres años para describir sus productos o tratamientos de modo que el organismo pueda determinar si cumplen con los criterios de las drogas que requerirían su aprobación. Hasta ahora, pocas empresas han entregado información.

Entretanto, proliferan clínicas sin escrúpulos que ofrecen otros tipos de procedimientos, a las que se acusa de dejar ciegos a los pacientes al inyectarles células en los ojos, mezclar células madre con la vacuna de la viruela para tratar el cáncer o causar graves infecciones al administrar sangre contaminada del cordón umbilical en las articulaciones o la columna vertebral. En los peores casos, los pacientes ya habían sufrido daños antes de que la FDA tomara medidas, y los pacientes iniciaron acciones legales por su cuenta, demandando a las clínicas que les habían causado lesiones.

“Teníamos un arduo trabajo por delante”, dijo el Dr. Scott Gottlieb, que fue comisionado de la FDA hasta abril. Hay muchas “cosas muy malas” por ahí, agregó.

Gottlieb habló en una entrevista después de dejar su cargo. Una portavoz del organismo dijo que los funcionarios actuales no aceptaban ser entrevistados. Pero añadió que el organismo había tomado 45 medidas contra las empresas de células madre en el último año, entre ellas iniciar dos causas judiciales y enviar diversos tipos de cartas de advertencia.

“Tengo la firme convicción de que no es ético cobrar a los pacientes por terapias no probadas como estas y crear esperanzas que probablemente sean vanas”, señaló Paul S. Knoepfler, investigador de células madre de la Universidad de California en Davis.

Dijo que algunos estudios sobre el plasma rico en plaquetas llevados a cabo en la forma debida indicaban que este podía ser útil, pero otros no. En cuanto a las células madre extraídas de la médula ósea, Knoepfler explicó que los estudios bien controlados eran aún más escasos y también tenían resultados dispares.

Es fundamental realizar estudios rigurosos, porque los síntomas de la artritis y las lesiones pueden fluctuar, lo que dificulta determinar qué tratamientos son eficaces.

En parte debido a la escasez de información, ningún tratamiento con células madre o plaquetas tiene aprobación de la FDA para problemas ortopédicos, y la mayoría de las empresas de seguros médicos no los cubren. Sin embargo, muchos pacientes pagan miles de dólares de su bolsillo.

Cevoli fue tratado en diciembre por un médico de Wayne, Nueva Jersey, asociado a una empresa llamada Regenexx, una de las más audaces en esta creciente industria. Con sede central en Des Moines, Iowa, la compañía tiene decenas de clínicas asociadas en todo el país. Se especializa en tratar problemas ortopédicos con plaquetas o células madre de la médula ósea del mismo paciente. Y Regenexx ha convencido a algunos grandes empleadores con autoseguro de cubrir sus tratamientos.

El médico de Wayne inyectó células madre y plaquetas en la rodilla de Cevoli, le colocó una rodillera y le vendió un suplemento vitamínico elaborado por Regenexx para favorecer la curación.

Cuatro meses después, Cevoli dijo que el procedimiento lo estaba ayudando. Esquió durante el invierno y ha comenzado a correr algunas veces por semana. Han surgido en todo Estados Unidos centenares de clínicas para satisfacer la demanda. Algunas de estas clínicas también inyectan en las articulaciones plasma rico en plaquetas, una solución de plaquetas extraídas de la sangre del mismo paciente. Algunos empleadores incluso han aceptado dar cobertura de seguro de salud a estos tratamientos.
han surgido en todo Estados Unidos centenares de clínicas para satisfacer la demanda. Algunas de estas clínicas también inyectan en las articulaciones plasma rico en plaquetas, una solución de plaquetas extraídas de la sangre del mismo paciente. Algunos empleadores incluso han aceptado dar cobertura de seguro de salud a estos tratamientos.

“Había dolor y aún hay inflamación”, dijo. “La fuerza está empezando a aumentar de manera significativa en la rodilla izquierda. Me han avisado que habrá más mejora en el próximo par de meses”.

Aunque le han dicho que los tratamientos con células madre son menos exitosos en la cadera que en la rodilla, espera que de todos modos le traten la cadera, quizá a fines del verano o comienzo del otoño.