Julián Ajchura, referente de la Asociación Perla Formoseña ubicada en la
localidad de El Potrillo, precisamente en el oeste formoseño, habló sobre
la producción de harina de algarroba a la que se dedican y destacó el
crecimiento que han tenido con el pasar de los años, asegurando que fue
posible “gracias al acompañamiento del Estado provincial”.
Al dialogar con la Agencia de Noticias Formosa (AGENFOR), recordó que
esta propuesta “inició como un sueño lejano, pero, como vivimos en
Formosa y en esta provincia siempre la mano del Gobierno provincial
acompaña a que los sueños se realicen y concreten, pudo ser posible”.
“Hasta ahora llegamos a reunir a más de tres mil familias originarias y
criollas que se abocan a la recolección de la fruta del monte” precisó y
remarcó que “trabajan de manera articulada con los Institutos de Educación
Superior de El Potrillo, El Chorro, con el colegio secundario de Lote 8 y de
El Quebracho”, a quienes Ajchura, los considera “aliados territoriales,
porque nos orientan y aportan los conocimientos que adquieren en sus
instituciones”.
En el mismo sentido, agradeció al Estado local por el apoyo y
acompañamiento continuo a través de sus Ministerios como “el de
Producción y Ambiente; Jefatura de Gabinete; Economía, Hacienda y
Finanzas, Desarrollo Humano y el de la Comunidad por medio del Instituto
de Comunidades Originarias”.
“Día a día nos están acompañando para que este producto crezca y llegue a
la mayor cantidad de familias del oeste provincial”, subrayó y amplió que
“los costos de las inversiones como maquinarias, instalaciones,
infraestructura de secadores, entre otros, son muy elevados, y si
hubiésemos tenido que asumir por nuestros medios, no hubiese sido
factible”.
Respecto de la producción, aclaró que es “aleatoria”, señalando que “hay
años mejores que otros”.
“Este año, por cuestiones de sequía, viento, se redujo mucho la chaucha,
pero de todas manera se entregarán más de cuatro mil kilos de harina a la
fábrica de Nutrifor”, declaró y aseguró que “siempre estamos tratando de
superarnos, porque sabemos que nuestro sacrificio llega a la mesa del
formoseño”.
“Este es un circuito que engloba a muchos actores, y por eso estamos
convencidos de que es un proyecto que tiene impacto ambiental, porque las
comunidades criollas y originarias cuidan el árbol y evitan que lo talen y
económico, porque el ingreso que genera es bastante importante”, comentó.
Para cerrar, expresó: “Es un producto muy importante, innovador y con un
alto valor nutricional, porque aporta vitamina B1, B2, B3, calcio, zinc, y
otras propiedades, además de ser apto para el consumo de la población
celíaca porque es libre de gluten”.



