Giro histórico: el papa Francisco le abre la puerta a los divorciados

Giro histórico: el papa Francisco le abre la puerta a los divorciados.

El Papa Francisco abrió las puertas de la comunión y otros sacramentos que actualmente están prohibidos a los católicos divorciados y vueltos a casar por el civil, poniendo la cuestión en manos de los obispos y los sacerdotes “en cada caso”. Las conclusiones defintivas de Jorge Bergoglio están contenidas en una exhortación apostólica, anunciada ayer, de cumplimiento obligatorio para toda la Iglesia, sobre las propuestas de los obispos que participaron en el doble Sínodo de la Familia, que tuvo lugar en 2014 y 2015. Se debe vivir “a la familia como es”, sostiene.

 Aunque la exhortación “Amoris Laeticia” (La alegría del amor) abarcó varias cuestiones que afectan a la familia contemporánea, como la homosexualidad y las uniones de hecho, el tema al rojo vivo fue afrontado por Francisco en el capítulo ocho, titulado “acompañar, discernir e integrar la fragilidad”. Conservadores y progresistas están abiertamente enfrentados en la cuestión de los divorciados vueltos a casar, en torno a si la indisolubilidad del matrimonio, querida por la voluntad  de Cristo, impide “una segunda oportunidad” matrimonial, o si hay algún camino alternativo.

En el texto central de las 261 páginas de la exhortación, no hay una referencia clara al dilema. Pero en la historia de la Iglesia es desde ahora legendaria una nota al pie de página, la número 351 de las 391 que contiene el documento. El Papa escribe en el capítulo ocho que “es mezquino deternerse a considerar si el obrar de una persona responde o no a una  norma general, porque eso no basta para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano”.

El Vaticano, 08.04.16. Los cardenales Christoph Shoenborg (der.) y Lorenzo Baldisseri (izq.) durante la presentación de la Exhortación Apostólica Post-Sinodal de Papa Francisco "Amoris Laetitia" (la alegría del amor). Foto: Víctor Sokolowicz - FTP CLARIN - Papa_Amoris Laetitia_01.JPG - Z FTP Sokolowic - Sokolowicz

Por eso en el discernimiento pastoral, el sacerdote (o el obispo) no puede sentirse satisfecho “solo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones ‘irregulares’, como si fueran piedras que se lanzan sobre la vida de las personas”.

Acercándose al punto crítico, que originará polémicas abiertas en la Iglesia en todos sus niveles, el Papa argentino señala que “es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado –que no sea culpable o que no lo sea de modo pleno–, se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia”.

A continuación se lee el fatídico número 351, la nota al pie de página, que dice textualmente: “En ciertos casos podría ser también la ayuda de los sacramentos”.

Esta frase es lapidaria. Sostiene que la “segunda oportunidad”, como la llaman los ortodoxos, entra en la vida de la Iglesia católica. Los obispos alemanes lo han llamado el “camino penitencial” de los divorciados vueltos a casar. Al final del camino está la devolucion de los sacramentos, especialmente el de la comunión. Según los conservadores y los teólogos más ortodoxos, levantar la prohibición que castiga a los que viven en el pecado por haberse divorciado y vuelto a casar significa suprimir la indisolubilidad del matrimonio. Lo afirman dos personajes tan importantes como el prefecto para la Doctrina de la Fe, el cardenal alemán Gerhard Mueller, y el cardenal guineano Robert Sarah, líder de hecho de las iglesias africanas y “ministro” del Papa para la Educación Católica y la Disciplina de los Sacramentos. Ambos encabezan la batalla.

En esta perspectiva resulta clara la afirmación hecha hace un mes por el teólogo alemán, cardenal Walter Kasper, cercano a las ideas de Francisco, quién dijo que la exhortación sobre la familia anunciada ayer por el Vaticano inicia una revolución en la Iglesia. Por supuesto que Jorge Bergoglio y la mayoría que lo respalda rechazan que haya un cambio doctrinario

“Ninguno puede ser condenado para siempre, porque ésta no es la lógica del Evangelio”. Francisco recuerda que las conclusiones de los 260 padres sinodales del doble Sínodo de la Familia fue que el discernimiento debe ser realizado siempre “distinguiendo adecuadamente las situaciones, pues no existen las recetas simples”.

En varias partes del documento  se nota la larga experiencia en

Buenos Aires del Papa argentino. En el libro “Codigo Francisco”, Marcelo Larraquy destaca que Bergoglio como obispo y cardenal porteño, llevó adelante un modelo paralelo “en el que se dice que se respeta la doctrina y se la contradice en la práctica pastoral”.  Esta voluntad pastoral de incorporar a los fieles con problemas en la comunidad se distingue en la exhortación apostólica.“Es necesario integrar a los divorciados vueltos a casar, que no están excomulgados, en las comunidades, evitando toda ocasión de escándalo”. El Papa argentino afirma que “hay que evaluar las  situaciones de exclusión que deben ser superadas”. Los divorciados vueltos a casar no pueden confesarse y comulgar, pero tampoco pueden ser padrinos de bautismo o leer las lecturas en la misa. Es eso lo que se transforma ahora.

Es la conciencia individual el principio rector para los católicos, insiste el Papa, a la hora de abordar temas complejos como el sexo, el matrimonio y la vida familiar. En el documento hay también una pieza inédita en la vida de la Iglesia. Por primera vez, en el nivel de una exhortación apostólica, un Papa escribe sobre “la dimensión erótica del amor”.

En “La alegría del amor” el Papa reitera que los homesexuales deben ser respetados, pero condena el matrimonio gay. Para la doctrina católica, no hay casamiento si no es entre un hombre y una mujer.Además de a los católicos divorciados vueltos a casar, Jorge Bergoglio tiende la mano a las uniones de hecho. Escribe que las uniones prematrimoniales son un paso adelante “hacia el camino de la plenitud del matrimonio y de la familia”. Esta es una gran novedad de un documento del nivel de la exhortación postólica, inmediatamente inferior solo a una encíclica. El Papa argentino reconoce las razones, muchas y complejas, de las parejas que deciden convivir según su contexto social y cultural.