G20. “Preocupa el extremismo religioso”

El presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi, cerro el G20 de las Religiones, el Interfaith Forum, que se realizó durante tres días en Bolonia con la participación de dirigentes religiosos y exponentes de gobiernos, así como diplomáticos y expertos de 70 países.

Su mensaje observó que, frente a enfrentamientos y violencias, el punto de partida para afrontar la crisis es anteponer la celebración de la diversidad y del diálogo entre las culturas, reconocer la paz y la tolerancia como valores universales, que trascienden las religiones.

Pero también el compromiso de oponerse a quien quiere privarnos de los valores en nombre de la fe, a quien instrumentaliza la religión o, peor, la usa para justificar la violencia.

Draghi se dijo feliz de que el evento haya sido en el marco de la presidencia italiana del G20, insert√°ndose as√≠ en la “noble tradici√≥n del di√°logo interreligioso”.

El premier cit√≥ la declaraci√≥n “Nostra aetate” del Concilio Vaticano II y la Jornada Mundial de Plegaria por la Paz de As√≠s en 1986, evocando sus mensajes de hermandad y solidaridad llegados de todas las religiones del mundo y de todos los continentes.

Si celebrar la diversidad y el di√°logo entre culturas y religiones es “esencial para la coexistencia civil”, afirm√≥ Draghi, tambi√©n es cierto que “a menudo solo lo comprendemos cuando es tarde: cuando enfrentamientos y violencias ya no son evitables”. Hoy como en el pasado.

Ah√≠ se inscribe el papel crucial de la pol√≠tica: “En algunos momentos de la historia, el no actuar es inmoral”. La advertencia tambi√©n es para no instrumentalizar la religi√≥n, no usarla para justificar violencia y privaciones de derechos.

“Al terror, a la imposici√≥n tambi√©n solapada de quien quiere privarnos de nuestros valores en nombre de la religi√≥n, debemos oponernos”.

Draghi se remiti√≥ tambi√©n al papa Francisco: “Hostilidad, extremismo y violencia no nacen de un √°nimo religioso: son traiciones a la religi√≥n”.

Es fundamental “tutelar la libertad religiosa, de opini√≥n y expresi√≥n”, mientras el deber “de la pol√≠tica es la acci√≥n, precedida, guiada por el estudio y la reflexi√≥n”.

El premier reconoci√≥ a las autoridades religiosas un papel fundamental: “En los momentos m√°s tr√°gicos de la historia reciente, han construido puentes all√≠ donde el terrorismo y la guerra hab√≠an erigido barreras”.

Es un concepto querido tambi√©n para el cardenal y arzobispo de Bolonia Matteo Zuppi, que lo evidencia en el cierre del Interfaith Forum: “El hecho de que las religiones busquen hallar lo que une en la preocupaci√≥n por la casa com√ļn es muy importante, porque en caso contrario el riesgo es que las religiones puedan ser tiroteadas de un lado o incluso confundidas con teor√≠as”.

Los tres días de debates y reflexiones, en los que participó una nutrida representación del gobierno italiano, concluyeron con un documento dirigido a los países del G20, con una breve declaración de compromisos comunes.

Solo tres frases, pero esenciales: “Nosotros no nos mataremos. Nosotros nos salvaremos. Nosotros nos perdonaremos”.