Formar a la población en RCP podría evitar miles de muertes por paro cardíaco

La supervivencia tras un paro cardíaco depende en gran medida de que se realice una serie de acciones encadenadas que pueden llevar a cabo las personas que se encuentran junto a quien ha sufrido el paro cardíaco.
“Cada 7 minutos muere una persona por paro cardiorespiratorio, lo que totaliza 40 mil personas al año. Es por eso que la gente que está cerca debe saber cómo reaccionar. Familiares, maestros, administrativos, todos deberían estar formados en RCP”, asegura Nicolás Labarthe, administrativo en Emergencias Salud, a La Mañana.
La técnica del RCP combina respiración boca a boca y compresiones cardíacas. La respiración boca a boca suministra oxígeno a los pulmones de la persona, mientras que las compresiones cardíacas mantienen la sangre oxigenada circulando hasta que se puedan restablecer la respiración y las palpitaciones cardíacas. Las prácticas incluyen la apertura de la vía aérea, comprobación de la respiración, masaje cardíaco y ventilaciones.
Por lo tanto, es de fundamental importancia que la mayor cantidad de personas conozca las técnicas de reanimación básicas, especialmente personal de Policía, Bomberos, Inspectores de Tránsito, personal de oficinas públicas, Bancos, colegios, etc., como así también ciudadanos comunes, con más razón si son familiares de pacientes cardiópatas, ya que el mayor porcentaje de casos de muerte súbita suceden en los domicilios particulares.