ESTADOS UNIDOS. Ratifican pacto migratorio con México

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, acordó con el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, continuar con el acuerdo migratorio vigente de los últimos 45 días para reducir la entrada de extranjeros hacia Estados Unidos.

 

Sin embargo, Ebrard rechazó que México se convierta en Tercer País Seguro o “sala de espera” para los extranjeros que solicitaron asilo en Estados Unidos y están en espera de una resolución a su demanda.

 

Durante una visita relámpago a México, penúltima escala de una gira latinoamericana que abarcó también Argentina y Ecuador y finalizaba en El Salvador, Pompeo dialogó durante más de una

hora con Ebrard, en un ambiente que la cancillería local calificó como “cordial”.

 

El acuerdo alcanzado el pasado 7 de junio entre México y Washington incluye el despliegue de más de 6.000 efectivos de la Guardia Nacional para contener una avalancha de decenas de miles de centroamericanos.

 

“En nuestra reunión, Ebrard y yo reafirmamos nuestros valores democráticos y lazos culturales compartidos. México es uno de nuestros socios más importantes para mejorar la prosperidad y la seguridad para todos nuestros países y la región”, afirmó Pompeo en su cuenta de Twitter.

 

En un comunicado emitido por el ministerio de Relaciones Exteriores de México, se informó que Pompeo reconoció “los avances de los operativos mexicanos”, en cumplimiento con el acuerdo entre ambos países alcanzado hace mes y medio en Washington, que evitó la aplicación de aranceles del 5% a las importaciones aztecas.

 

Las medidas permitieron aumentar entre el 8 de junio y el 19 de julio un 88% la cifra de detenciones de migrantes en el país, según cifras preliminares de fuentes oficiales.

 

Ebrard insistió en que no es necesario iniciar “ningún tipo de negociación con respecto a un acuerdo de Tercer País Seguro” entre México y Estados Unidos como el que rige en Turquía con

los refugiados sirios que pretenden viajar a Europa.

 

En los hechos, sin embargo, México ha permitido aceptar un número limitado de migrantes que llegaron a Estados Unidos mientras se responde a sus solicitudes de asilo.

 

Según la Cancillería, México solicitó al gobierno de Estados Unidos que despliegue un operativo con autoridades de este país para frenar el tráfico ilegal de armas que entran al país en la

frontera entre sus principales ciudades fronterizas como Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros.

 

Asimismo, convinieron en conformar un grupo binacional para recuperar los bienes y activos vinculados con el jefe criminal Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, recién condenado a pena

perpetua por un tribunal de Nueva York.

 

Ebrard subrayó la preocupación del Gobierno de México con respecto a los aranceles impuestos al tomate mexicano, que afectan negativamente a más de un millón de empleos en el país.

Pompeo confió en un mensaje por Twitter en avanzar en la “fuerte relación bilateral” con México y “profundizar nuestra cooperación en muchos temas urgentes, incluida la inmigración y

el comercio”.

 

El secretario de Estado calificó como “genial” estar de vuelta en México, al que calificó como “un socio cercano y valioso para los Estados Unidos”.

 

Pompeo y Ebrard pasaron revista al acuerdo bilateral de hace más de un mes para contener la ola migratoria centroamericana iniciada en octubre pasado con una serie de caravanas.

 

Pompeo estuvo rodeado de un discreto pero marcado dispositivo de seguridad, pero enfrentó una protesta de un puñado de personas encabezadas por José Luis González Meza, quien dijo ser

abogado de “El Chapo” Guzmán.

 

Los participantes en la manifestación, que salieron al paso de Pompeo al término del coloquio, demandaron repatriar a Guzmán y dijeron que éste “debió de haber sido juzgado en México”,

donde tiene siete juicios pendientes.

 

En Argentina y Ecuador, donde Pompeo se reunió con los presidentes Mauricio Macri y Lenín Moreno, Pompeo habló sobre todo de la crisis política y humanitaria en Venezuela.