El sistema de movilidad urbana de Resistencia atraviesa una transformación visible que afecta a usuarios, trabajadores y autoridades: el deterioro del transporte público, el aumento del combustible y el crecimiento del parque de motos están modificando la forma en que se desplazan los habitantes de la capital chaqueña, generando un tránsito más saturado y heterogéneo en calles y avenidas.
La bicicleta como respuesta
En medio del congestionamiento vial y el aumento sostenido de los costos de movilidad, la bicicleta volvió a consolidarse como una alternativa concreta para desplazarse en Resistencia.
Talleres y bicicleterías locales registran un incremento en la demanda de compra de unidades, reparaciones y mantenimiento con una clientela diversa que incluye usuarios que la eligen para trasladarse, personas que priorizan el bienestar físico y un segmento menor orientado al rendimiento deportivo. Los valores varían según edad, uso y equipamiento, aunque especialistas coinciden en que el factor clave al elegir no es el rodado sino el tamaño del cuadro.
Las opciones urbanas más solicitadas, como las plegables rodado 20 pensadas para trayectos cortos en ciudades, parten desde unos 170.000 pesos; los modelos infantiles rodado 16 rondan los 285.000 pesos; y en el extremo superior aparecen las mountain bike rodado 29 con componentes profesionales, que pueden alcanzar los 1.750.000 pesos.
El mantenimiento sigue siendo sensiblemente más accesible que el de cualquier vehículo motorizado: un service anual oscila entre 20.000 y 60.000 pesos y los repuestos se consiguen con relativa facilidad.
Transporte público cada vez menos confiable
El boleto urbano trepó a 1885 pesos a fines de enero y el servicio continúa condicionado por conflictos salariales y paros recurrentes. A esto se suman frecuencias más espaciadas y recorridos limitados, lo que obliga a los usuarios a esperar más tiempo o buscar alternativas para llegar a destino.
La combinación de tarifa alta y prestaciones irregulares impacta con fuerza en trabajadores y estudiantes, que dependen del colectivo como medio principal. En ese contexto, el transporte público dejó de ser la opción dominante para muchos y pasó a convertirse en un recurso cada vez más ocasional, utilizando mucho más aplicaciones como Uber o DiDi, que tienen descuentos agresivos que sirven para disparar la demanda.
El boom de motos y un tránsito cargado
El crecimiento del parque motociclista se volvió uno de los rasgos más notorios del nuevo escenario vial. Solo en enero de 2026 se patentaron 3981 motovehículos en Chaco, por encima de diciembre y muy por encima del mismo mes del año anterior. La expansión del cuentapropismo, el reparto por aplicaciones y las facilidades de financiación explican buena parte del fenómeno.
A nivel país, el parque pasó de menos de un millón de unidades en 2000 a más de ocho millones en la actualidad. Sin embargo, el aumento trae consecuencias: los motociclistas representan 46% de las víctimas fatales en siniestros viales, proporción que en el norte argentino asciende a 61%. El especialista en seguridad vial Pablo Martínez Carignano advierte que el crecimiento descontrolado del uso laboral de motos incrementa riesgos, presión laboral y costos sociales derivados de accidentes.
Tanto conductores como peatones sufren una Resistencia sin planificación acorde al nuevo volumen de circulación. En ese escenario, la reconfiguración del mapa vial avanza más rápido que las políticas públicas destinadas a ordenarlo.



