El misterio de la “epidemia” de fracturas de cadera

Las fracturas de cadera son una de las principales causas de hospitalización entre las personas de edad avanzada. Después de mucho tiempo siendo un problema muy habitual, ha habido una disminución constante y sustancial de la incidencia de las fracturas de cadera en los últimos cuatro decenios en gran parte del mundo desarrollado, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia, Nueva Zelanda, Hong Kong y Taiwán. La razón de esta fluctuación es un misterio médico.

Esme Fuller-Thomson y Amy P. Munro, ambas de la Universidad de Toronto en Canadá, han presentado una hipótesis que podría explicar el fenómeno. Según ellas, la disminución en la incidencia de fracturas de cadera puede ser el resultado de diferencias generacionales en la exposición al plomo a lo largo de la vida del individuo.

Fuller-Thomson argumenta que la densidad mineral ósea es mucho menor en personas y animales que han estado expuestos al plomo. Se ha hablado mucho sobre el fuerte vínculo entre la exposición al plomo y un menor cociente intelectual en los niños, pero es bastante menos conocido que el 90 por ciento del plomo en el cuerpo de una persona se almacena en los huesos y los dientes.

La combustión de gasolina con plomo en los automóviles entre la década de 1920 y la de 1970 dio lugar a altos niveles de exposición al plomo en todo el mundo occidental. Después de que la eliminación del plomo en la gasolina comenzó en 1973, los niveles de plomo en la sangre de niños y adultos bajaron marcadamente.

“Cuando era niña en los años 70, los niveles de plomo en la sangre eran 15 veces más altos que los de hoy en día”, subraya Fuller-Thomson. “Más del 99 por ciento de los niños norteamericanos tenían niveles de plomo en sangre superiores a los 5 microgramos por decilitro hace 45 años. Los niveles que eran ‘normales’ en esa época, hoy se clasificarían como una enorme crisis de salud pública”.

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Tanto los estudios en humanos como los realizados en animales indican un vínculo entre la exposición al plomo y la baja densidad mineral ósea. La baja densidad mineral ósea aumenta el riesgo de fractura. Los estudios también han demostrado una mayor incidencia de fracturas de cadera entre quienes viven cerca de las autopistas y entre quienes están más expuestos a la contaminación provocada por el tráfico.

Aunque los niveles de plomo en la sangre disminuyeron rápidamente a finales de los años setenta y en los ochenta, el plomo almacenado en los huesos permanece ahí durante muchas décadas. Por lo tanto, los niveles de plomo en los huesos reflejan la exposición de por vida a la contaminación por plomo. Las personas mayores nacidas antes de 1925 tenían el doble de plomo en sus huesos en comparación con las nacidas entre 1936 y 1945, y cinco veces el nivel de las nacidas entre 1965 y 1982. Cada generación sucesiva ha tenido menos exposición acumulativa al plomo y esto resulta en una menor carga de plomo en los huesos y un menor riesgo de fracturas. (Fuente: NCYT de Amazings)

Fuente: https://noticiasdelaciencia.com/art/40236/el-misterio-de-la-epidemia-de-fracturas-de-cadera