El Banco Central logró otra semana de paz cambiaria: el dólar cerró a $ 27,94

En lo que va del mes el tipo de cambio cedió 5,5%. El martes se viene otro super martes de Lebacs.

Se cumplieron dos semanas de paz cambiaria. O de “tensa calma”, como suele decirse cuando el horizonte aparece por lo menos, indefinido. Luego de que el dólar se acercara a los 30 pesos en la última rueda de junio, el tipo de cambio mostró desde entonces una tendencia declinante.

Dos semanas después, el precio de la divisa estacionó en $ 27,94. En lo que va del mes el tipo de cambio retrocedió 5,5%. Claro, para que el mercado atenuara su demanda sobre el dólar billete hizo falta munición gruesa.

El Banco Central salió a secar la plaza con la suba de encajes -dinero que los bancos están obligados a inmovilizar- y permitió que la tasa de interés que rinden las Lebac saltara arriba del 60%, aunque ayer, a dos días de otra mega licitación de Letras, la tasa de estos papeles de deuda del BCRA retrocedió hasta el 48% para la letra que vence a mediados de agosto.

Este martes vencen Lebacs por $ 536.000 millones y, en principio, no debería producirse ningún temblor. Los bancos mantienen en su poder el 40% del total de Lebacs, que hoy está levemente arriba del billón de pesos.

Es posible que el Central no logre renovar el total del vencimiento, pero allí no ven eso como un gran problema. Al día siguiente volverán a subir 2 puntos los encajes, lo que significa una absorción de pesos de 40.000 millones de pesos.

En este escenario, los inversores tienen opiniones divididas sobre qué hacer. Los que confían en que son escasas las posibilidades de que el tipo de cambio vuelva a escaparse y se ubique por arriba de los $ 30, están jugando así: venden bonos en dólares contra pesos y con esa liquidez compran Lebac esperando un rendimiento anual cercano al 50%. Con esa tasa, el dólar debería subir un 4% en el mes -es decir, llegar a 29,05%) para empatarle a la inversión en Lebacs.

Es la famosa apuesta al “carry trade” pero sobre un terreno por cierto mucho más resbaladizo que el que encontraban los inversores hasta marzo de este año, cuando parecía que se consolidaba el atraso cambiario porque el Gobierno estaba enfocado en bajar la inflación para acercarse a las metas recalculadas a fines del año pasado.

Las apuestas a que el dólar seguirá navegando tranquilo se reforzaron desde que el Central anunció que la política anti inflacionaria ya no se regirá solo por las metas de inflación y la tasa de interés. Ahora, habrá un complemento potente: la variable a seguir son los agregados monetarios.

Es decir, se controlará también la cantidad de dinero. Para el mercado, fue una señal muy potente que sugiere que para el Central la prioridad uno, hoy, es calmar las aguas cambiarias. Luego vendrá el turno de la prioridad dos: reducir el stock de Lebacs, ese pasivo monetario que se convirtió en una bomba de tiempo. Por ahora, el esfuerzo consistió en emitir bonos en dólares que se pueden suscribir con Lebacs.

La primer experiencia tuvo un resultado módico. Se rescataron papeles por cerca de 8.500 millones de pesos. Se verá si el Central tiene margen para bajar la tasa que paga por esa deuda, como para acentuar la migración desde las Lebacs hacia otros títulos emitidos por el Tesoro. Es un camino trabajoso que el Central encara con sumo cuidado, para no alterar el delicado equilibrio que pareció encontrar en estos días.