Efecto de la crisis Prepagas: crece la adhesión a planes “low cost” para ahorrar

Para la clase media, un gran atractivo de las prepagas siempre fue la chance de garantizarse una atención médica de calidad a un costo no sólo pagable, sino fijo y previsible. Esto, gracias a tarifas planas que permiten saber siempre cuánto se gastará el mes siguiente en el seguro, más allá de que el servicio luego se use mucho, poco o nada. Pero en los últimos meses, para poder seguir en el sistema privado, muchas familias renunciaron a esa tranquilidad. ¿Cómo? Cambiando a planes donde el costo varía cada mes: es menor que antes si se está sano, pero se dispara si se va mucho al médico.

Según cálculos de la consultora Claves a los que accedió Clarín, las prepagas cerrarán 2019 con 148 mil afiliados menos que en 2018 y unos 350 mil menos que en 2017, debido -interpretan- a que “las cuotas subieron más que los salarios y se volvieron impagables para muchos, en especial para quienes empezaron a tener problemas de empleo y para los que contratan directamente la cobertura, abonando el 100% del costo”.

Ahora, estiman en Claves, el padrón quedó reducido a 7,52 millones de asociados. Y destacan que, si este año la reducción no fue mayor al 2%, fue porque entre los afiliados se intensificó la migración a coberturas más económicas, y en particular a los llamados “planes red”, “de contención” o “low cost”, cuya oferta las empresas reforzaron.

Se trata de esquemas que, sin dejar de cubrir todo el Programa Médico Obligatorio (PMO) -el paquete de prestaciones básicas-, tienen cuotas 10 a 25% menores que los comunes. Pero las cartillas suelen ser más chicas y el afiliado debe abonar altos copagos o aranceles por cada consulta, estudio o tratamiento que realice (salvo en internación). Cinco grandes prepagas confirmaron este fenómeno a Clarín.

Medicus, por ejemplo, lanzó este año versiones “low cost” de sus planes Integra 2 y Family con cuotas hasta 25% más bajas que las comunes: un afiliado de 30 años paga $ 4.090 en vez de $ 5.450; y uno de 50 años, $ 5.450 en vez de $ 7.200, con la misma cobertura de internación, cirugía, urgencias y remedios. Pero, fuera de eso, al hacer consultas médicas o estudios, debe pagar unos $ 800 por vez en los primeros cinco servicios de cada mes.

“Antes teníamos opciones con copagos, pero el ahorro en la cuota era del 10% o menor. Ahora, con esta propuesta más agresiva, ya tuvimos unas 3 mil consultas”, contó a Clarín José de All, director comercial de Medicus. “La gente nos pedía propuestas creativas para poder mantenerse en el sistema. Antes, ni siquiera había apertura a escuchar algo así, pero actualmente notamos que sí”, agregó. Y reveló que ya 20% de sus afiliados tienen los planes más bajos, cuando antes de la crisis eran el 15%. En otra compañía consultada que pidió no ser nombrada, en tanto, en enero menos de un 6% de los socios tenía planes con copagos, y hoy son casi el 20%.

Claudio Belocopitt, presidente de Swiss Medical, coincidió en que las empresas “están lanzando planes más económicos, basados en copagos”, y los están vendiendo más. “El público -dijo a Clarín– está muy habituado a pagar la cuota y nada más, pero de a poco hacen los cálculos y entienden que, en el balance del año, terminan ahorrando”.

Por ejemplo, en un esquema de este tipo que la firma analiza lanzar próximamente, la cuota sería un 25% menor, y habría copagos de $ 200 en kinesiología y radiología, de $ 300 para consultar a un médico de cartilla o hacerse un examen común de laboratorio, y de $ 400 para atenderse por guardia.

“Las empresas estamos lanzando planes con cuotas 15% menores y coseguros, y se están vendiendo. Los compra, en general, gente que iba a darse de baja y de esta manera se queda, o jóvenes que no usan mucho el servicio”, detalló Jorge Piva, director general de Medifé. Y aclaró: “Los coseguros se aplican a consultas ambulatorias; no en internaciones, gastos sanatoriales ni tratamientos crónicos. La idea es disuadir la consulta innecesaria”.

En ElegíMejor.net, sitio que compara precios y planes de las principales prepagas, cuentan que en el último mes tuvieron un 20% más de consultas de gente con planes altos para pasar a otros “de buen nivel, pero más económicos”.

Mientras, en el portal especializado Mi Obra Social, indicaron que este año las consultas por planes “low cost” les crecieron 48%. Además, un sondeo de ese sitio detectó que un 79% de los afiliados a prepagas consideró este año cambiar de cobertura y un 47% evaluó la chance de resignar prestaciones para bajar la cuota.

En OSDE, describen el fenómeno como un vuelco “en cascada” desde los planes más altos a los intermedios, y de éstos a los más bajos. “En nuestros planes observamos una caída de cartera de más de 20.000 personas, pero tres veces más debieron bajar de plan”, comentó Gabriel Barbagallo, gerente de Relaciones Institucionales de esa prepaga.

“Nuestra organización generó herramientas de contención con planes no comerciales y temporarios para evitar la sangría de la cartera. Planes que cumplen estrictamente el PMO, pero con presencia de copagos, sin reintegros y con una cartilla más reducida”, amplió.

En el caso de Galeno, Juan Funes, su director comercial, indicó que este año las nuevas afiliaciones no sólo fueron menos, sino que se orientaron a las opciones de menor costo: “La baja en los planes es algo característico de las crisis, y este año lo hemos podido observar en forma más contundente”.

“Esto responde -interpretó- a los aumentos de cuota que fueron aplicándose a lo largo del año, por efecto de la continua inflación que hemos soportado. Este impacto inflacionario deterioró el poder adquisitivo de los salarios y, en consecuencia, las familias y las empresas debieron revisar su economía. La salud no estuvo exenta de ello.”

En diciembre las cuotas de las prepagas subirán 12%: será el octavo salto del año y el mayor desde 2016. Quedarán 60,6% más caras que 12 meses atrás y casi al triple (197% más) de lo que valían tres años antes. ¿Eso es mucho o es poco? La crisis en la que está el sistema de salud privado queda al descubierto al escuchar las muy distintas respuestas que recibe esa pregunta.

Para los afiliados, con salarios registrados que sólo se actualizaron un 44,2% en el último año (según el Indec), está claro que es demasiado: por eso, cada vez más se dan de baja o piden cambiarse a planes de menor costo. Pero, según las empresas -que habían pedido 7 a 10 puntos más de aumento que lo avalado por el Gobierno-, el ajuste está lejos aún de compensar el encarecimiento de sus costos, altamente dolarizados.

Claudio Belocopitt, presidente de la Unión Argentina de Entidades de Salud, lo planteó sin vueltas a Clarín: “Con la suba del 12%, la situación no quedará equilibrada en lo más mínimo. Se va empatar la inflación general de los últimos 24 meses, pero la inflación del sistema de salud fue mucho mayor”.

“Argentina -añadió- tiene el sistema de salud más amplio e inclusivo del mundo en extensión de cobertura. Eso es un orgullo, pero en el último tiempo se volvió insostenible por el agregado constante de nuevas coberturas obligatorias, la alta inflación y el impacto de una devaluación explosiva en medicamentos, equipos e insumos. Todo eso formó un combo que llevó al sistema a la crisis más grave de su historia. Todos los financiadores están en rojo y en riesgo, gastando más de lo que recaudan.”

Ahora bien, ante esto, muchos podrían preguntarse: ¿Es en verdad tan dramática la situación o las empresas exageran para ganar más dinero? Especialistas consultados por Clarín tendieron a inclinarse por la primera posición, y apuntaron a una realidad que preocupa cada vez a nivel global: la “inflación médica”.

“Se trata de un fenómeno por el cual los costos de los sistemas de salud vienen creciendo muy por encima de la inflación general, debido a que las personas viven cada vez más años y a que se suman tecnologías y medicamentos con muy altos precios en dólares. En Europa, la inflación anual es menor al 3%, pero la inflación médica está cerca del 9%, y pasa algo similar en el resto del mundo”, explicó Rubén Torres, experto en Planificación y Gestión de Políticas Sociales, ex superintendente de Servicios de Salud y actual rector de la Universidad Isalud.

“En Argentina eso ocurre -sumó-. Pero acá, la situación se agrava enormemente por el contexto económico, por problemas regulatorios nunca resueltos, por leyes que sumaron coberturas al PMO sin aclarar cómo se financiarían, y por los amparos judiciales que obligan a cubrir tratamientos costosos sin fundamento en evidencia científica”.

En ese sentido, un estudio reciente de la Universidad Isalud y la consultora Prosanity mostró que, en julio, los costos en los que incurren los seguros médicos para garantizar el PMO habían crecido un 65,8% interanual (para llegar a $ 1.833,81 mensuales), contra un 54,4% de la inflación general. Mientras que, desde 2010, el costo del PMO acumuló un 364,6% de avance, frente a un 295,4% de inflación general.

Ernesto Van der Kooy, especialista en Administración de Establecimientos de Salud y presidente de Prosanity, estimó además que, desde julio, los costos de dar el PMO ya habrían subido otro 25%. Y aclaró que ese número calculado se aplica a las obras sociales.

“El costo del PMO para una prepaga es aún mayor porque su público usa más el sistema. En promedio, en obras sociales hay cuatro consultas anuales por persona, de las que salen todas las prácticas y medicamentos, mientras que en las prepagas el promedio es de 9. Además, la gente acude directamente a los médicos especialistas antes de ir al clínico, y eso dispara el gasto”, indicó.

Las prepagas se quejan con razón de que las cuotas no les cubren los costos, pero los usuarios, con sueldos que no subieron con la inflación, no pueden pagar más. El sistema sanitario entero está en crisis, y las prepagas son parte”, opinó Van der Kooy.

Nebel Moscoso, profesora asociada de Economía de la Salud de la Universidad Nacional del Sur e investigadora independiente del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS-Conicet), destacó que “en los últimos cuatro años fue cuando más aumentos de cuotas se les permitió” a las prepagas.

Pero recordó que el reclamo de ajustar los precios de los planes era anterior, en la medida en que aducían que los aumentos autorizados antes no acompañaban sus incrementos de costos. “Bajo este argumento, las subas de precios de 2019 podrían no responder exactamente al incremento de costos del mismo año, sino a ajustes de períodos anteriores”, señaló.