Domingo y lunes РItalia vota en un refer̩ndum clave para seis millones de residentes en el exterior

Cincuenta y un millones de italianos han sido convocados para este fin de semana (se vota domingo y lunes) a fin de decidir por el “si” o por el “no” una maxi reducción de 630 a 400 diputados y de 315 a 200 senadores. Un guadañazo memorable en la historia de la República nacida en 1947 de las ruinas del veintenio fascista y la Segunda Guerra Mundial.

La cita de las urnas ha llegado en medio de la pandemia de coronavirus que ha causado desde febrero 36.500 muertos y de la epopeya positiva de la reapertura de las escuelas a 8,5 millones de alumnos primarios, secundarios y universitarios superando enormes dificultades.

Las indicaciones que por todos lados señalan a los estudiantes por dónde caminar, cómo mantener las distancias para evitar los contagios y las advertencias de usar las mascarillas, servirán también a los electores que se encontrarán con los lugares de votación dotados de todo tipo de desinfectantes, barbijos para quien los pida y la parafernalia anti contagio que se ha hecho habitual en esta Italia de los tiempos del coronavirus.

Los partidos más grandes del gobierno y la oposición votarán por el “sí” a la reducción del número de parlamentarios, que garantiza, salvo sorpresas mayúsculas, el resultado favorable a achicar el Parlamento.

En las últimas semanas ha crecido el frente al “no” en rebelión dentro de los mismos partidos del “sí”. Un total de 183 constitucionalistas lanzaron un llamado en favor del rechazo por considerar que un Parlamento mucho más pequeño será mucho más fácilmente manejado por las castas políticas que controlan los partidos y el poder.

Golpe para la diáspora

Una gran injusticia será también cometida sin que el tema haya sido motivo del más mínimo debate en la campaña electoral, floja de ideas y aburrida.

Los seis millones de italianos residentes en el exterior y también convocados a las urnas eran representados por doce diputados y seis senadores. Con la victoria cantada del “sí”, los representantes parlamentarios de la enorme diáspora se reducirán a ocho diputados y cuatro senadores.

Del total estaban en condiciones de sufragar 800 mil ciudadanos en la Argentina.

El ítaloargentino Ricardo Merlo, vicecanciller, senador y líder del Movimiento Asociativo Italianos en el Exterior, es el principal animador de la campaña del “no” de los grupos de residentes en el exterior que se extienden por todo el mundo.

“Con la reducción se producirá una situación increíble: cada uno de los cuatro senadores representará a dos millones de ciudadanos italianos repartidos en todos los continentes. En Italia en algunas regiones con trescientos o cuatrocientos mil habitantes hay dos o tres senadores, lo que a una medida de la diferencia de tratamiento a los ciudadanos residentes en el exterior”, explicó.

Los italianos que viven afuera votaron por correspondencia y según una denuncia un millón y medio no pudo sufragar. Por ejemplo, en Brasil, debido a la pandemia del Covid-19 hubo huelgas de protesta y no fueron distribuidos 500 mil sobres con materiales electorales del referéndum italiano.

Merlo reconoció que “esta batalla que estamos haciendo es difícil de ganar. Pero vamos a seguir luchando contra una gran injusticia y para que los seis millones de italianos en el exterior tengan una representación adecuadas”.

La posición en favor del “sí” de los grandes partidos del gobierno y la oposición prácticamente silenció las campañas de sus partidarios en el exterior. “Nosotros fuimos prácticamente los únco que salimos a protestar”, afirmó Merlo.

Italia era el país con más parlamentarios elegidos en Europa y en cambio ahora tendrá una fisonomía parecida de las de los mayores parlamentos del Viejo Continente.

Un ahorro discutido

Pero Merlo señaló que los estudios realizados contestan a fondo el argumento del ahorro de mucho dinero hasta ahora derrochado en la dolce vita de más de 600 diputados y 300 senadores. “El menor gasto es solo de 57 millones de euros anuales”, afirmó.

Si vence el sí en el referéndum, como creen todos, el presidente de la República italiana, que actualmente es Sergio Mattarella, deberá restringir su facultad de nombrar senadores vitalicios a un número no mayor de cinco. Los elegidos son siempre personajes de la vida cultural, política y de otras actividades de repercusión popular.

En el primer sondeo de opinión, conocido en julio, el “si” venció por 49% frente al 8% del no. El último, a mitad de agosto, antes de ingresar en la prohibición de realizar este tipo de pronósticos, concedió el 72,4% al “sí” y el 27,6% al “no”.

El referéndum es de carácter confirmativo o sea que los italianos deben apoyar o no decisiones dentro de una reforma constitucional. No es necesario alcanzar un quórum.

El sábado y domingo próximos la opinión pública estará mucho más concentrada en las elecciones en seis regiones y la provincia autónoma de Alto Adigio, dominada por la minoría de habla alemana. Se elegirá a los presidentes y los consejos regionales.

Las elección tiene una notable importancia política pero los resultados no ponen en riesgo la estabilidad del gobierno de centroizquierda, que parece destinado a perderlas.

Italia es un país parlamentario, donde los gobiernos nacen y mueren en el Senado y la Cámara de Diputados. En ambas cámaras, la oposición de centroderecha carece de la mayoría necesaria para derribar al gabinete ministerial que encabeza el primer ministro Giuseppe Conte y obligar al presidente Mattarella a convocar a elecciones generales anticipadas.

Todos los sondeos electorales dan ventaja a los partidos de la alianza de centroderecha, liderados por el ultraderechista Matteo Salvini, de la Liga, Giorgia Meloni, de Hermanos de Italia, y Silvio Berlusconi de Forza Italia.

El gobierno de centroizquierda parece conformarse con ganar solo en Toscana (Florencia) y Campania (Nápoles). Sus dos principales fuerzas políticas, el partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas, se presentan divididos y podrían también perder la Toscana, lo que los dejaría en un estado de amarga derrota por seis regiones contra una.

Un sondeo global pronosticó que la centroderecha unida obtendrá el 48,2%, con un aumento de sufragios del 1,9%, mientras que la dividida centroizquierda deberá conformarse con el 42,6% y una pérdida del 3,3% del caudal electoral.

Roma, corresponsal

CB​