Desentra√Īando los secretos del envejecimiento arterial

El desgaste de la vasculatura es extremadamente importante en el proceso del envejecimiento pero su impacto en dicho proceso ha sido subestimado porque ha sido difícil estudiar cómo envejecen las células arteriales.

Ahora, el equipo de Martin Hetzer, del Instituto Salk en Estados Unidos, ha utilizado células de la piel llamadas fibroblastos, provenientes de pacientes tanto jóvenes como viejos para crear con éxito células de vasos sanguíneos que retienen sus marcadores moleculares de la edad. Estos experimentos han revelado pistas de por qué los vasos sanguíneos tienden a endurecerse y a sufrir otros problemas durante el envejecimiento. Los resultados del nuevo estudio permiten a los investigadores identificar nuevos blancos moleculares sobre los que actuar con el fin de retardar potencialmente el envejecimiento en las células vasculares.

La investigación sobre el envejecimiento de la vasculatura se ha visto obstaculizada tradicionalmente por el hecho de que la recolección de células de los vasos sanguíneos de los pacientes es invasiva. Por desgracia, cuando las células de los vasos sanguíneos se crean a partir de células madre especiales llamadas células madre pluripotentes inducidas, los cambios moleculares relacionados con la edad se eliminan. Por lo tanto, la mayor parte del conocimiento sobre cómo envejecen las células de los vasos sanguíneos proviene de las observaciones de cómo los propios vasos sanguíneos cambian con el tiempo: las venas y las arterias se vuelven menos elásticas, se engrosan y se endurecen. Estos cambios pueden contribuir al aumento de la presión arterial y a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas con la edad.

En 2015, Hetzer formó parte del equipo dirigido por Rusty Gage del Instituto Salk para demostrar que los fibroblastos podían ser reprogramados directamente para dar lugar a neuronas, saltándose la etapa de células madre pluripotentes inducidas que borraba las firmas de envejecimiento de las células. Las células cerebrales resultantes conservaron sus marcadores de edad, permitiendo a los investigadores estudiar cómo las neuronas cambian con la edad.

En el nuevo trabajo, Hetzer y sus colegas aplicaron el mismo enfoque de conversi√≥n directa para crear dos tipos de c√©lulas de vasculatura: las c√©lulas endoteliales vasculares, que constituyen el revestimiento interior de los vasos sangu√≠neos, y las c√©lulas de m√ļsculo liso que rodean a estas c√©lulas endoteliales.

Los investigadores utilizaron c√©lulas de la piel recogidas de tres donantes j√≥venes (de 19 a 30 a√Īos de edad), tres donantes mayores (de 62 a 87 a√Īos de edad) y 8 pacientes con el s√≠ndrome de progeria de Hutchinson-Gilford, un trastorno conocido popularmente como ‚Äúprogeria‚ÄĚ a secas y que se caracteriza por un envejecimiento acelerado y prematuro de la persona.

Las c√©lulas endoteliales vasculares inducidas y las c√©lulas de m√ļsculo liso inducidas resultantes mostraron claras se√Īales de envejecimiento. Se expresaron 21 genes, con diferentes niveles, en las c√©lulas de m√ļsculo liso inducidas de personas mayores y j√≥venes, incluyendo genes relacionados con la calcificaci√≥n de los vasos sangu√≠neos.

Los resultados permitirán profundizar en la cuestión de por qué los vasos sanguíneos cambian con la edad.

Los hallazgos del nuevo estudio apuntan a nuevas dianas terap√©uticas para tratar tanto la progeria como los cambios normales relacionados con la edad que pueden ocurrir en el sistema vascular humano. Tambi√©n ilustran que la conversi√≥n directa de fibroblastos a otros tipos de c√©lulas maduras (antes exitosa en las neuronas y, ahora, tambi√©n en las c√©lulas vasculares) es probablemente √ļtil para estudiar una amplia gama de procesos de envejecimiento en el cuerpo. (Fuente: NCYT de Amazings)