Descubren un circuito cerebral que controla el consumo compulsivo de alcohol

¬ŅPor qu√© algunos adultos pueden tomar alcohol durante toda su vida sin desarrollar h√°bitos compulsivos, mientras que otros caen en una adicci√≥n? Durante a√Īos, los cient√≠ficos buscaron resolver esta pregunta.¬†Y ahora dieron un primer paso hacia una¬†respuesta.

El estudio se hizo en ratones. Descubrieron un circuito neuronal localizado en su cerebro que controla el desarrollo de trastornos de consumo compulsivo de alcohol.

Identificaron un biomarcador que podría, si los hallazgos se traducen en humanos, convertirse en un objetivo para las terapias por trastornos vinculados con el alcohol y serviría para predecir el desarrollo de un consumo compulsivo en el futuro.

“Esta investigaci√≥n cierra la brecha entre el an√°lisis de circuito y la investigaci√≥n de alcohol / adicci√≥n, y proporciona una primera visi√≥n de c√≥mo se desarrollan las representaciones del consumo compulsivo de alcohol a lo largo del tiempo en el cerebro“, agrega.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos definen el trastorno por consumo de alcohol como una enfermedad cerebral cr√≥nica en la que un individuo bebe compulsivamente,¬†con frecuencia acompa√Īado de emociones negativas.

Investigaciones anteriores se habían centrado en examinar el cerebro después de que se desarrolla un trastorno de la bebida. Pero el equipo de Tye buscó descubrir los circuitos cerebrales que son responsables de una predisposición para el consumo compulsivo de alcohol en primer lugar, lo cual no había sido estudiado previamente.

“Inicialmente buscamos entender c√≥mo se altera el cerebro por el consumo excesivo de alcohol para impulsar el consumo compulsivo de alcohol”, se√Īala Cody Siciliano, primer autor y profesor asistente en el Departamento de Farmacolog√≠a de la Universidad de Vanderbilt.

“En el proceso, nos topamos con un hallazgo sorprendente en el que pudimos predecir qu√© animales ser√≠an compulsivos en funci√≥n de la actividad neuronal durante la primera vez que bebieron”, continu√≥ Siciliano.

Los investigadores crearon una prueba llamada tarea de compulsi√≥n inducida por atracones (BICT) para examinar c√≥mo la susceptibilidad al consumo de alcohol interact√ļa con la experiencia para producir una ingesta compulsiva¬†en ratones.

El BICT permitió examinar el consumo de alcohol y sus consecuencias negativas, como un sabor amargo agregado al alcohol.

A trav√©s de una serie de pruebas, los cient√≠ficos observaron que los ratones pod√≠an clasificarse en tres grupos: bebedores bajos, altos y compulsivos. A diferencia de los dos primeros grupos, los √ļltimos mostraron insensibilidad a las consecuencias negativas.

Luego, registraron las células y las regiones cerebrales de interés en tres momentos: antes, durante y después de beber alcohol.

Específicamente, analizaron la actividad neuronal en dos regiones involucradas en el control del comportamiento y respondiendo a eventos adversos: la corteza prefrontal medial y la materia gris periacueductal, respectivamente.

Descubrieron que el desarrollo del consumo compulsivo de alcohol estaba relacionado con los patrones de comunicación neuronal entre las dos regiones del cerebro, y era un biomarcador para predecir el consumo compulsivo futuro.

Además, los investigadores utilizaron la optogenética para controlar la actividad de la vía neural utilizando la luz. Al encender o apagar el circuito cerebral, los científicos pudieron aumentar el consumo compulsivo de alcohol o reducirlo.