De ganar un Mundial Sub 20 con Messi y brillar en Racing y San Lorenzo a participar en rituales sangrientos en Kazajist√°n

El f√ļtbol le regal√≥ innumerables experiencias al Chaco Torres. Desde que dej√≥ Puerto Vilelas, el ex volante atraves√≥ por los universos m√°s dispares de su profesi√≥n. Incluso en la actualidad analiza la posibilidad de convertirse en √°rbitro

A los 12 a√Īos se subi√≥ por primera vez a un avi√≥n y parti√≥ rumbo a Buenos Aires con una mirada entusiasta y una sonrisa cargada de ilusi√≥n. Un bolsito con un par de botines, medias, short, calzoncillos y dos o tres remeras fue lo √ļnico que se llev√≥ de Puerto Vilelas, el pueblo del Chaco en el que se cri√≥ hasta que el intendente local le consigui√≥ una prueba en Racing.

Como el funcionario era fan√°tico de la Academia, aprovechaba cada viaje hacia la gran ciudad para visitar al Cilindro. Algunas reuniones improvisadas con los √≠dolos de la instituci√≥n y unos di√°logos espor√°dicos con los miembros de la Comisi√≥n Directiva hicieron que despu√©s de varios encuentros el forastero del norte construyera una amistad con uno de los dirigentes del club. Ambos idearon un proyecto para que el chaque√Īo acercara a las j√≥venes promesas de su localidad, pero el √ļnico que concret√≥ el sue√Īo fue Juan Manuel Torres.

Un caluroso miércoles de enero pisó las canchas de las juveniles albicelestes y su producción fue tan buena que le pidieron que regresara al otro día. El jueves se volvió a destacar a base de goles, ya que en sus primeras funciones jugó de delantero.

La capacidad f√≠sica y t√©cnica del vilelense acapar√≥ la atenci√≥n de Juan Barbas, quien por ese entonces trabajaba en las inferiores. ‚ÄúMe pregunt√≥ qu√© quer√≠a hacer, porque era muy chico y su intenci√≥n era sumarme al pr√≥ximo a√Īo, pero yo ya estaba ah√≠ y me quer√≠a quedar‚ÄĚ, record√≥ el Chaco Torres en di√°logo con Infobae.

El viernes de esa misma semana volvió a su casa para despedir a sus familiares y amigos. Un fin de semana en el pueblo fue suficiente para evitar un futuro desarraigo, dado que el lunes partió hacia la Academia dejando atrás las calles de tierra, los picados y el colegio.

Cuando se instal√≥ en la pensi√≥n conoci√≥ las calamidades que atravesaba la instituci√≥n que por ese entonces era presidida por Daniel Lal√≠n. ‚ÄúFui a parar a Berazategui y mis viejos tuvieron que hacer todos los tr√°mites para conseguirme una escuela por la zona. Despu√©s vino la √©poca del gerenciamiento y se acomodaron un poco las cosas, pero cuando reci√©n llegu√©, hubo un d√≠a que nos dijeron que ten√≠amos que volver a nuestras casas porque no hab√≠a presupuesto para comida y hospedaje‚ÄĚ.

Aquellas advertencias se amparaban en la cr√≠tica realidad que atravesaban los pibes del club. En m√°s de una ocasi√≥n, cuando finalizaban los entrenamientos se encontraban que s√≥lo ten√≠an para comer jam√≥n y queso. ‚ÄúNos tuvieron que ayudar mucho los familiares y representantes, quienes nos daban algo de plata para ir a comer unos s√°ndwiches de milanesa que vend√≠an a la vuelta del Cilindro‚ÄĚ, aclar√≥ el Chaco.

El ex volante central tambi√©n tiene presente la vez que tuvo que ir a defender el remate de la sede de Villa del Parque junto a sus compa√Īeros y el momento en el que le tiraron el redoblante por la cabeza a Lal√≠n. ‚ÄúFue una locura. Estaba todo muy complicado y cuando volvimos a Berazategui nos dijeron que nos ten√≠amos que ir por unas deudas que ten√≠a el club. Nos dividieron en dos grupos, porque a los m√°s grandes los llevaron a un lugar cerca de la cancha y los m√°s chicos nos fuimos a vivir abajo del estadio. Fue un proceso en el que se empez√≥ a establecer todo, pero durante ese per√≠odo hubo d√≠as que no hab√≠a para comer‚ÄĚ.

Un nuevo cambio de colegio no impidi√≥ la carrera marat√≥nica de Juan Manuel Torres. Tras salir campe√≥n con la Sexta Divisi√≥n en 2002, el coordinador de las inferiores Miguel √Āngel Mic√≥ lo subi√≥ a la Reserva, donde debut√≥ ante Uni√≥n de Santa Fe bajo la direcci√≥n t√©cnica de Saturno. Despu√©s de tres partidos Osvaldo Ardiles le pidi√≥ que fuera a entrenar con la Primera, que todav√≠a ten√≠a la base del campe√≥n del Apertura 2001. ‚ÄúEl Pit√≥n hablaba muy poco. Lo justo y necesario. Pero nosotros nos re√≠amos cuando festejaba los goles diciendo ¬°Yes! El que m√°s hablaba era (Ricardo) Villa y los que me dieron una mano muy grande fueron Chiche Arano y Diego Milito; porque yo no ten√≠a auto y me colaba en el de ellos para ir a las pr√°cticas‚ÄĚ.

El sacrificio constante que tuvo que hacer en Racing le permiti√≥ alcanzar la gloria en la selecci√≥n juvenil. La convocatoria de Francisco Ferraro para el Sudamericano de Colombia en 2005 fue clave para conformar la base del equipo que gan√≥ el Mundial disputado en Holanda. Durante esas concentraciones conoci√≥ en profundidad a Lionel Messi, quien ‚Äúya demostraba que era un distinto‚ÄĚ. ‚ÄúEra un plantel muy unido. Yo compart√≠a la habitaci√≥n con Pablo Zabaleta, porque √©ramos los m√°s grandes y ya ten√≠amos partidos en Primera. Leo siempre estaba con el Kun (Ag√ľero), porque eran los m√°s chicos. As√≠ como Messi era muy tranquilo e introvertido, el Kun era un rompe bolas tremendo‚ÄĚ, revel√≥ el Chaco, sin omitir una postura humor√≠stica sobre el comienzo fallido en el certamen organizado en los Pa√≠ses Bajos: ‚ÄúLeo y yo arrancamos en el banco contra Estados Unidos y perdimos 1 a 0. Despu√©s entramos y √©l la rompi√≥ toda ¬°Explot√≥!‚ÄĚ Los goles del rosarino a Egipto (2-0), Colombia (2-1), Espa√Īa (3-1) y Nigeria (2-1) confirmaron la sentencia del chaque√Īo.

Durante toda su preparaci√≥n tambi√©n fue sparring de la selecci√≥n de Marcelo Bielsa en el proceso previo a la Copa del Mundo que organizaron en conjunto Corea y Jap√≥n en 2002. ‚ÄúTodo fue muy r√°pido. Reci√©n ahora me doy cuenta de lo que significaba estar ah√≠. No ten√≠a dimensi√≥n de d√≥nde estaba‚ÄĚ, confes√≥. Sin embargo, trabajar con el Loco supon√≠a una concentraci√≥n superior a la habitual y durante su adolescencia conoci√≥ las exigencias del entrenador.

Una tarde, en el predio de Ezeiza, el DT hab√≠a dise√Īado un trabajo en el que los sparrings deb√≠an habilitar a los delanteros consagrados (Batistuta, Julio Cruz, Piojo L√≥pez, por citar algunos ejemplos). Para Bielsa era una tarea sencilla, ya que se trataba de un pase fuerte y preciso delante de unas vallas. Los atacantes deb√≠an recibir y patear al arco. Simple. ‚ÄúPero yo tir√© dos descargas hacia atr√°s y Marcelo par√≥ la pr√°ctica de inmediato‚Ä̂Ķ

‚Äú¬°Claudio! ¬°Claudio! ¬°Sac√°melo a este pibe que desde que lleg√≥ est√° haciendo todo mal‚ÄĚ, le grit√≥ Bielsa a Vivas, quien se desempe√Īaba como su colaborador. ‚ÄúDos pases dur√©. Me sac√≥ del entrenamiento al toque‚ÄĚ, record√≥ el Chaco. Y continu√≥: ‚ÄúNo sab√≠a d√≥nde meterme, porque los m√°s grandes me miraban como diciendo que hab√≠a hecho todo mal. Estaban el Cholo Simeone, Ver√≥n, Batistuta‚Ä̂Ķ

Con una angustia notable y el temperamento suficiente para contener las lágrimas, Torres abandonó la práctica y se quedó sentado a un lado de la cancha aguardando hasta que termine la sesión. Al otro día todavía se encontraba mortificado por el reto de Bielsa, pero cuando estaba dispuesto a realizar el precalentamiento, el Loco lo llamó para pedirle perdón.

‚Äú¬°Torres! Venga un momento que tengo que hablar con usted‚ÄĚ, le grit√≥ el DT. ‚ÄúDisc√ļlpeme por lo de ayer, lo que pasa es que quiero que el trabajo sea preciso para que salga bien. Simplemente eso. Muchas gracias‚ÄĚ, agreg√≥. ‚ÄúYo no pod√≠a creer que supiera mi nombre. Despu√©s de eso me relaj√© un poco, pero fue un momento que me marc√≥ para siempre‚ÄĚ, cerr√≥ el ex Racing.

Su carrera sigui√≥ por San Lorenzo, donde fue dirigido por Ram√≥n D√≠az durante la prometedora Copa Libertadores que termin√≥ con el sue√Īo frustrado por la eliminaci√≥n ante Liga de Quito. El hist√≥rico cl√°sico frente a River (el d√≠a del Silencio Atroz) aliment√≥ las esperanzas del t√≠tulo, pero la serie contra los ecuatorianos marc√≥ el inesperado final. El Chaco Torres se encarg√≥ de desmentir la supuesta reuni√≥n que hab√≠an tenido los referentes del plantel con los directivos del Cicl√≥n para discutir los premios hasta altas horas de la madrugada, la noche previa al partido disputado en el Pedro Bidegain. ‚ÄúNo hubo nada de eso. Fue una desgracia que le pas√≥ a Orion, cuando quiso hacer jueguitos y se la pellizc√≥ Bieler. Incluso en Quito perdimos por penales‚ÄĚ, sentenci√≥.

Su estad√≠a en el Nuevo Gas√≥metro continu√≥ bajo el proyecto de Simeone, a quien conoc√≠a de la Academia antes del retiro del Cholo. ‚ÄúFue raro, porque pas√≥ de ser mi compa√Īero a dirigirme. En Racing concentraba siempre con Mario Cuenca, pero cuando lleg√≥ me toc√≥ compartir la habitaci√≥n con √©l ¬°se tiraba a dormir a las 11 de la noche y me apagaba la televisi√≥n! Un d√≠a me rebel√© y le dije que iba a ver la tele; pero la tuve que poner muy despacito para que no se despertara‚Ä̂Ķ

Antes de partir hacia Ucrania, el ex volante comprendi√≥ que durante sus d√≠as en el f√ļtbol argentino tuvo a entrenadores de jerarqu√≠a que le ‚Äúdejaron algo positivo‚ÄĚ. Con Miguel √Āngel Russo tuvo un enorme aprendizaje porque el actual t√©cnico del Xeneize le habl√≥ como si fuera su pap√°. ‚ÄúMe hab√≠a mandado una macana en la pretemporada y pidi√≥ que me fuera. En ese verano tuve suerte, porque no me iban a tener en cuenta y Boca se hab√≠a contactado con mi representante para incorporarme; pero como en San Lorenzo no sumaron refuerzos, volvieron a llamarme‚ÄĚ.

‚ÄúLa macana‚ÄĚ a la que hizo referencia el ex mediocampista se remonta a una tarde en Mar del Plata, cuando el plantel ten√≠a unas horas de licencia. Un arribo fuera del horario establecido despert√≥ el enojo de Russo, aunque un tiempo despu√©s entendi√≥ las disculpas del jugador. ‚ÄúMiguel me habl√≥ como un padre. Me dio muy buenos consejos. El Cholo y Ram√≥n tambi√©n. Tuve t√©cnicos muy humildes que lo han ganado todo. Ellos no ten√≠an la necesidad de hablarle a un pibe, pero todos tuvieron gestos que me sirvieron mucho en la vida. Me hicieron ver lo que era mejor para m√≠, cosa que muchos no lo hacen‚ÄĚ.

En Ucrania disfrut√≥ de su mejor momento. Cuando se sum√≥ al Metalist comparti√≥ el vestuario con el Churry Cristaldo, el Principito Sosa, el Papu G√≥mez, Sebasti√°n Blanco, Torsiglieri y Villagra. ‚Äú√Čramos 7 argentinos y 6 brasile√Īos que nos adue√Īamos del vestuario‚ÄĚ, asegur√≥ el ex volante, quien era uno de los encargados de musicalizar los camarines con cumbia santafesina.

El Chaco asegura estar enamorado del pa√≠s de la Europa del este. Si bien prefiri√≥ evitar el tema relacionado a las mujeres locales, sus risas confirmaron que la pas√≥ muy bien. ‚ÄúEstuve 5 a√Īos y volver√≠a para quedarme a vivir‚ÄĚ, sentenci√≥.

Adem√°s, descubri√≥ que la pasi√≥n de los hinchas se remite a una euforia descontrolada en las tribunas, pero sin violencia fuera de ellas. ‚ÄúSiempre ped√≠an fotos, hasta cuando perd√≠amos. Incluso, durante todo el tiempo que estuve sali√≥ campe√≥n Shakhtar y la gente nos segu√≠a pidiendo aut√≥grafos. Nunca nos insultaron‚ÄĚ.

Aquella experiencia fue un paso previo al destino m√°s ex√≥tico que atraves√≥ antes de colgar los botines. Tras un regreso al Chaco para jugar en el Ascenso, un d√≠a lo llam√≥ el traductor que hab√≠a conocido en Ucrania con una propuesta misteriosa. ‚ÄúEl ayudante de campo del Metalist hab√≠a agarrado un equipo de Kazajist√°n y me pregunt√≥ si ten√≠a ganas de ir all√°, porque necesitaba a un mediocampista. Como yo no ten√≠a nada que hacer, me fui sin dudarlo‚ÄĚ, record√≥.

Su estad√≠a de un a√Īo le alcanz√≥ para sorprenderse con la belleza y modernidad que ostenta Astana. ‚ÄúFui a una ciudad que se llama Aktobe, que es muy parecida a Kiev. Hablaban pr√°cticamente el mismo idioma que los ucranianos y la vida era muy tranquila, pero el f√ļtbol era muy malo‚ÄĚ.

A pesar de no estar en el pico de su rendimiento, el volante surgido de Racing hac√≠a la diferencia en un pa√≠s que contaba con todas las canchas con c√©sped sint√©tico. Comprendi√≥ que el nivel era similar al amateur de la Argentina, pero la diferencia cultural lo afect√≥ m√°s de la cuenta. ‚ÄúMis compa√Īeros eran muy raros. Ten√≠an costumbres que no entend√≠a‚Ä̂Ķ

As√≠ fue como, sin tener la menor intenci√≥n, particip√≥ de uno de los rituales m√°s extravagantes y sangrientos que presenci√≥ desde que dej√≥ Puerto Vilelas. Como si se tratara de una ofrenda similar a la que los vikingos le entregaban a sus dioses, el Chaco Torres observ√≥ al capit√°n del equipo en uno de los arcos del estadio con una oveja y una ollita. ‚ÄúEn la √ļltima pr√°ctica antes de empezar el torneo el arquero hizo arrodillar a todo el plantel en el borde del √°rea grande. Yo no entend√≠a nada, hasta que un brasile√Īo que estaba a mi lado me coment√≥ que era para atraer la buena suerte‚Ä̂Ķ

Aquel chico de pueblo que hab√≠a jugado en los mejores estadios de la Argentina y compartido vestuarios con figuras de la talla de Messi, Ag√ľero, D¬īAlesandro, Milito o Simeone se encontraba desorientado en medio de un sacrificio que no pudo evitar. ‚ÄúMientras est√°bamos ah√≠ arrodillados, sin entender mucho lo que suced√≠a, el arquero agarr√≥ un cuchillo y se lo clav√≥ en el cuello a la oveja ¬°Zas!‚ÄĚ El resonante balido del animal se ahog√≥ en su propia sangre y la escena continu√≥ con el derrame del fluido rojo que chorreaba de la yugular por todo el √°rea y el arco‚Ķ

‚ÄúPara m√≠ fue una locura. Nunca hab√≠a visto algo as√≠‚ÄĚ, reflexion√≥ el Chaco antes de cerrar la descripci√≥n de la escena con una cuota de humor: ‚ÄúLa cuesti√≥n es que durante todo el campeonato en ese arco no pudimos hacer ni un solo gol y los rivales nos cagaron a goles. Terminamos el torneo de mitad de la tabla para abajo y nos tuvimos que ir todos los sudamericanos‚ÄĚ.

En la actualidad está instalado en el norte argentino, donde trabaja para la Secretaría de Deportes de Corrientes. Forma parte de un grupo de profesores de gimnasia y administra su tiempo estudiando los cursos de entrenador y de árbitro (sí, ¡de árbitro!).

Considera que ser√° muy importante para su futuro contar con los t√≠tulos formativos, porque su idea es seguir ligado al f√ļtbol. ‚ÄúSi en alg√ļn momento surge alguna oportunidad, me encantar√≠a probar como t√©cnico; y si no se da esa chance, qui√©n te dice que me transforme en √°rbitro‚ÄĚ, desliz√≥ aquel ex volante que se caracterizaba por la recuperaci√≥n constante en la mitad de la cancha.

Para ello tendr√° que recordar todas las reglas y actualizaciones que se fueron modificando desde el d√≠a que decidi√≥ retirarse. ‚ÄúCuando jugaba era mucho m√°s f√°cil, porque todo se limitaba a una patada y al pedido de alguna amarilla o una roja‚ÄĚ. Si bien es dif√≠cil imaginarlo, en un futuro cercano no ser√≠a descabellado sorprenderse con el Chaco Torres vestido de negro impartiendo justicia por el norte argentino. Podr√≠a tratarse de un fen√≥meno de la nueva normalidad. O tal vez sea otra de las tantas iron√≠as que nos regale el f√ļtbol.