Crisis laboral en Misiones: más de 1.200 trabajadores de Andresito emigraron a Brasil en seis meses

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El municipio de Comandante Andresito atraviesa una de las crisis laborales más profundas de los últimos años. En apenas seis meses, más de 1.200 trabajadores cruzaron la frontera hacia Brasil en busca de empleo, empujados por la falta de oportunidades locales, la precarización del trabajo rural y el deterioro de las condiciones de vida.

La advertencia fue realizada por el Intendente Bruno Beck, quien describió el fenómeno como un éxodo sin precedentes que afecta tanto al funcionamiento del Estado local como a la producción primaria, en especial a la actividad yerbatera, eje económico de la región.

Según datos oficiales de Migraciones, 1.213 trabajadores de Andresito se trasladaron de manera legal al país vecino en el último semestre. A ese número se suman salidas no registradas, lo que agrava aún más el impacto real sobre la comunidad.

El corrimiento masivo de trabajadores dejó vacantes en áreas clave del municipio. Solo el año pasado, once empleados municipales solicitaron licencias sin goce de haberes para trabajar en Brasil. De ellos, apenas cuatro regresaron; el resto terminó renunciando. La pérdida de personal se da en un contexto donde los gobiernos locales ya enfrentan limitaciones presupuestarias y una creciente demanda social.

La falta de mano de obra golpea con fuerza a la producción yerbatera. Ante la imposibilidad de cubrir la zafra, muchos productores aceleraron procesos de mecanización para sostener la cosecha. «Hoy los grandes productores están comprando máquinas para cosechar porque no consiguen trabajadores», explicó Beck. Esta transformación, lejos de ser una modernización planificada, surge como respuesta a la emergencia y amenaza con expulsar aún más empleo rural.

Condiciones laborales en crisis
El Intendente también alertó sobre el deterioro de las condiciones laborales y de seguridad. «La libertad en todo se tradujo en un problema», sostuvo, al señalar la circulación de vehículos sin condiciones mínimas para el traslado de tareferos y trabajadores rurales, una situación que incrementa los riesgos y evidencia la ausencia de controles efectivos.

Pero el impacto más profundo se manifiesta en el plano social. La migración prolongada de trabajadores deja familias fragmentadas y comunidades vulnerables expuestas a conflictos cada vez más graves. «Cuando el hombre se va más de 90 días y deja a su familia acá, se generan problemas sociales muy serios», remarcó Beck, quien señaló que las áreas municipales de Mujer, Infancia y Adolescencia trabajan desbordadas frente a esta realidad.

El éxodo laboral hacia Brasil se consolida así como un síntoma de una crisis más amplia: salarios insuficientes, falta de empleo formal, ausencia de políticas de contención y un modelo productivo que expulsa trabajadores en lugar de integrarlos. «Jamás vi un éxodo así», reconoció el jefe comunal, marcando lo grave del contexto.

Mientras la salida de trabajadores continúa en aumento, la localidad misionera enfrenta un escenario crítico donde la falta de respuestas estructurales amenaza con profundizar la desintegración social y productiva de toda la región.

NEA HOY