CORONAVIRUS. La vacuna de Oxford, muy eficaz en ancianos

Nuevas buenas noticias en el frente de las vacunas contra el coronavirus, pues la que está siendo probadas por la Universidad de Oxford, IRBM y Astrazeneca es bien tolerada, especialmente en los ancianos, e induce una protección inmunológica similar a la vista en adultos jóvenes, como indican los resultados de la fase 2 publicados en la revista Lancet.

Esos datos se agregan a los anticipados por Pzifer y Moderna en los últimos días sobre la efectividad sus vacunas, que parecen causar que algunas personas efectos secundarios intensos, aunque no peligrosos y de breve duración, pero sobre los cuales la revista Science ha pedido transparencia en la comunicación.

Según datos citados por Science sobre las vacunas de RNA de Pfizer y Moderna, menos del 2% de los voluntarios tenían fiebre alta entre 39 y 40 grados, y con la de Moderna el 9,7% informó fatiga, el 8,9% de dolor muscular, el 5,2% de dolor en las articulaciones y el 4,5% de dolor de cabeza.

Como señaló el epidemiólogo de la Universidad de Michigan, Arnold Monto, “hay una tasa mayor de reacciones adversas fuertes que las observadas con normales vacunas contra la gripe “.

Pero según los expertos entrevistados, “estas reacciones transitorias no deberían disuadirlos que las personas se vacunen. Fiebre, dolor en los brazos y fatiga son desagradables pero no peligrosos”.

La clave, para Bernice Hausman, experto en controversias sobre vacunas de la Universidad estatal de Pensilvania, es la “transparencia”.

“Las autoridades y los operadores sanitarios deberían preparar su mensaje. Más que minimizar la posibilidad de tener fiebre, deben advertir a la gente que podría ser fuerte, pero eso es todo temporal”.

 Con respecto a los datos de la vacuna de Oxford, los datos publicados se refieren a 560 adultos sanos, de los cuales 240 con más 70 años.

 Para saber si la vacuna protege contra el SarsCov2, se deberán esperar los resultados de la fase 3 de la experimentación, todavía en curso.

Hasta ahora se vio que las reacciones adversas, nuevamente, fueron leves, como dolor y sensibilidad en el lugar de la inyección, fatiga, dolores de cabeza, musculares y fiebre, aunque más frecuentes en comparación con los que habían recibido una vacuna de control.

En seis meses desde la primera dosis se registraron 13 reacciones adversas graves, ninguna de las cuales, sin embargo, relacionada con la vacuna. Los efectos secundarios son menos frecuente en los ancianos.

En cuanto a la respuesta inmunitaria, los anticuerpos específicos contra el virus son producidos 28 días después de la primera dosis en todos los grupos de edad, y con la segunda dosis aumentan al día 56.

Tendencia similar con los anticuerpos neutralizantes: dos semanas después de la dosis de refuerzo, 208 de 209 voluntarios de todas las edades lo habían desarrollado.

El siguiente paso para confirmar la validez de la vacuna Oxford será verificar si protege del SarsCov2, la duración de su protección y si es eficaz incluso en ancianos que ya tienen otras patologías, condición que los expone a tener una forma severa de Covid-19.