Copa América. La Selección quiere quitarle dramatismo a la derrota

Con el ceño fruncido, Lionel Messi fue el primero en pasar por la puerta del vestuario de un Arena Fonte Nova que todavía tenía a los jugadores colombianos celebrando en el campo el 2-0 del debut en la Copa América ante la Argentina. El 10, el capitán, levantó la voz en la intimidad de cabezas mirando el suelo. Les habló a sus compañeros. No hubo retos ni reproches, al contrario. No era el momento. Hubo aliento, palabras de motivación: “Esto sigue, hay que ganarle a Paraguay”, arengó el rosarino. En la misma línea estuvieron los otros referentes y el cuerpo técnico de Lionel Scaloni. Levantar el ánimo de los que menos experiencia tienen en este tipo de competencias oficiales y enfocarse ya en lo que viene es el objetivo.

Desdramatizar una derrota, por más dura que haya sido, es lo que se pretende hacer puertas adentro para que este grupo nuevo, en formación, no sufra sus primeras fisuras en la primera de cambio. Y también hacia el afuera: demostrar entereza, fortaleza. Dar señales de estar de pie a pesar del mazazo del estreno.

Es que, apoyándose en la realidad de este conjunto dirigido por Scaloni, jugar contra Colombia ya no es una victoria asegurada de antemano, como en tiempos de solidez, que hoy parecen tan lejanos. Y la caída en la ciudad de las mil iglesias -aunque en realidad son 379- no sorprendió, aunque no por eso dejó de doler (y mucho).

“Siempre cuando se pierde es grave para nosotros, potenciamos todo. Ojo, sabemos lo que significa esta derrota y lo vamos a tomar como un aprendizaje. No es que no me importa perder; me importa, pero no hay tiempo de lamentos. Ganándole a Paraguay nos acomodamos”, fue el discurso de Messi en la zona mixta y sus compañeros siguieron en la misma línea.

La Selección no quiere dramatizar, pero sabe que para que no suenen las alarmas deberá festejar en su próxima cita, este miércoles en Belo Horizonte desde las 21.30 ante el conjunto guaraní que dirige Eduardo Berizzo y que este domingo empató 2-2 con el invitado Qatar.

Ese resultado trajo cierto alivio en el plantel celeste y blanco. Más allá de verse momentáneamente último en el grupo B, la igualdad entre los dos rivales que le quedan por delante colaboró para levantar el ánimo, que fue cambiando con el correr de las horas.

Durante la mañana resultó difícil acortar las caras largas. El último entrenamiento livianito en Salvador antes de llegar al siguiente destino en el estado de Minas Gerais, al sur de Bahía, no abundaron las bromas. Pero luego, comenzaron a llegar los saludos por el día del padre para muchos de los futbolistas. El parlante ambulante de Roberto Pereyra se encargó de musicalizar tanto el micro como el pasillo del piso 3 del hotel. Y algunos hasta recibieron la visita de sus familiares, como Leandro Paredes y Agustín Marchesín. El cumpleaños de Renzo Saravia (26), con torta incluida tras el almuerzo funcionó para mejorar el clima y las caras y dibujar sonrisas antes de subirse al avión.

Pero, al margen de lo anímico hay cuestiones futbolísticas que resolver en muy poquito tiempo. En dos ensayos (lunes y martes) Scaloni tiene que definir la formación para enfrentar a Paraguay. ¿Quién ganó y quién perdió en el fallido debut?

Quien quedó principalmente en el debe es el técnico. Planteó cederle el protagonismo a Colombia y la Argentina no pudo casi tocar la pelota en la primera parte. Acertó con el ingreso de Rodrigo De Paul en el complemento y adelantar las líneas en el campo. No se entendió por qué lo sacó a Sergio Agüero para poner a Matías Suárez y dejar al equipo sin un nueve de área. Tiene revancha en la planificación de lo que viene.

El arco sería un tema de debate sin dudas si estuviera todavía Esteban Andrada. Pero Franco Armani seguirá, más allá de seguir sin pisada firme con los guantes albicelestes.

Saravia fue el más expuesto (ambos goles se generaron de su lado) en una defensa con serios desajustes en la que sólo Nicolás Tagliafico logró aprobar. No hay otro lateral derecho natural entre los 23. Juan Foyth y Milton Casco pueden cumplir esa función.

El mediocampo también quedó en rojo, salvo Paredes. Giovani Lo Celso por la derecha y Angel Di María por la izquierda no desbordaron ni lograron asociarse con los delanteros, Messi y el Kun. Guido Rodríguez fue otro al que por momentos le pesó el escenario, aunque su reemplazante, Guido Pizarro tampoco entregó garantías. Lo Celso y Paredes seguirían; Fideo podría salir. De Paul, Pereyra y Suárez son opciones. Agüero no pudo sobresalir, ocupado en luchar contra las torres centrales colombianas. Y Leo comandó en el segundo tiempo, pero otra vez el equipo no supo tenderle hilos de comunicación.

“El camino es lo que hicimos los primeros 30 minutos del segundo tiempo”, señaló Messi. Y todos ya aquí en la intimidad del Hotel Hilton Garden de Belo Horizonte, coinciden. Estará en Scaloni mover las piezas y enderezar el rumbo, para que no se enciendan las alarmas en la Selección.