Coninagro propone “un Pacto Social por más trabajo y menos pobreza”

Desde hace varios meses en Argentina, un concepto concentra la atención y se viraliza por los medios, en discursos políticos y ocupa la agenda pública. El Pacto Social o Acuerdo Social parece una herramienta imprescindible para algunos, apenas ganar tiempo para otros. Nosotros sostenemos que no hay acuerdo posible si no hay diálogo. Y el diálogo es encuentro, un encuentro entre argentinos que sea real y genuino, frontal y conducente, abierto y comprometido, constructivo e inédito. Mirar la casa común como el lugar que merece ese encuentro, desensillar de los intereses y las luchas propias para con creatividad y generosidad disponernos a buscar puntos comunes. ¿Será posible? De Todos depende.

Y así como un Pacto Social se inicia y luego se sostiene en una fuerte decisión actitudinal, fluye y camina hacia logros posibles solo si adoptamos condiciones aptitudinales, es decir, estableciendo un método que canalice e instrumente toda la energía que significa ponernos de acuerdo en un destino colectivo. Vale decir, hallar un modelo de Pacto también es un desafío. Y con una doble dimensión, que permita superar la coyuntura de los desajustes macroeconómicos por un lado, y por otro, converger en las políticas de Estado, reglas duraderas y pensando los ejes al 2030, que abonen la reconstrucción del largo plazo en Argentina.

El campo, no tenemos duda, es un protagonista insoslayable para tamaña tarea nacional. Los productores sabemos que los logros no se obtienen en soledad. Para dialogar tenemos que escucharnos. Tan fácil decirlo, tan difícil cumplirlo. Para encarnar ese diálogo activo en un modelo fructífero para la sociedad, deberíamos, en primer lugar tener una mirada inicial, un punto de partida determinado para alcanzar un diagnóstico común.

En segundo término, plantear, desarrollar y establecer objetivos reales y asequibles, los cuales contemplen los urgentes, los del corto plazo, y aquellos que trascienden la coyuntura, y definen un país para los próximos años. En tercer lugar, debiéramos adherir a los objetivos con compromisos duraderos de todos los actores participantes que, por otro lado, deben claramente ser representativos. En cuarto lugar, también estamos convencidos de que esta potente plataforma de concertación, debe ser apalancada por un importante volumen técnico de asistencia. Finalmente es la opinión pública, el elemento clave para el éxito de cualquier Pacto. Esta opinión pública, ya no tolera falsos encuentros, pseudos diálogos o apretones de mano de circunstancia. Ser reales, para ser creíbles. La Argentina nos necesita en nuestra mejor versión.