COLOMBIA. Fin a bombardeos si hay niños en campamentos

El gobierno del presidente, Gustavo Petro, anunció que se suspenderán los bombardeos militares contra reductos o campamentos de grupos armados ilegales en caso de que se sepa o presuma que hay menores de edad en el lugar, incluso si están uniformados.

“Los bombardeos deben ser suspendidos, vamos a evaluar el momento específico en que una directriz absoluta se pueda disponer, pero hacia allá es que tenemos que tender”, manifestó el ministro de Defensa, Iván Velásquez, al hacer el anuncio ante periodistas en Bogotá.

Para el jefe de la cartera de Defensa no se puede poner en riesgo la vida de menores de edad en este tipo de acciones militares, un hecho que se presentó en el pasado y que causó estragos en la imagen de las fuerzas militares y del gobierno de Iván Duque (2018-2022).

En efecto, el 29 de agosto de 2019 se supo que lo que el gobierno Duque anunció como una gran operación militar contra disidentes de las FARC en el departamento de Caquetá (sur), escondía una realidad marcaba: ocho niños entre los 12 y 17 años cayeron bajo las bombas del Estado.

El hecho marchitó el rumbo del entonces ministro de Defensa, Guillermo Botero, que renunció antes de ser votada una moción de censura en su contra en el Congreso.

La salida de Botero no le puso fin a esos actos, el 2 de marzo de 2021 el país se enteró que en un bombardeo contra renegados del proceso de paz con las FARC, en zona rural del municipio de Calamar, departamento del Guaviare (sur), murieron tres menores de edad.

El entonces ministro de Defensa, Diego Molano, quien en el pasado había dirigido la oficina del Estado que se encarga de velar por la seguridad integral de los niños y adolescentes del país, se refirió a los menores en las filas de las organizaciones criminales con “máquinas de guerra”.

“Estamos hablando de un operativo que tenía una estructura narcoterrorista que usa a jóvenes para convertirlos en máquinas de guerra”, justificó en aquel momento Molano, en declaraciones a la prensa local.

El 16 de septiembre de ese mismo año, Molano no solo admitió la muerte de cuatro menores de edad, entre los 13 y 17 años, en otro bombardeo en el Chocó (noroeste) contra un campamento de disidentes, sino que lo que consideró legítimo.