China lanza hacia la Luna una sonda de captura de muestras

Han pasado más de 4 décadas desde que la sonda soviética Luna-24 trajo a la Tierra, en 1976, una pequeña cantidad de muestras lunares. El 23 de noviembre, China tomaba el relevo de esta misión con el lanzamiento de su sonda Chang’e 5, cuyo objetivo es precisamente ese: capturar y llevar a la Tierra una cierta cantidad de suelo lunar.

China ya ha demostrado que puede depositar de forma controlada un vehículo sobre la superficie de nuestro satélite, e incluso desplazar sobre ella un pequeño rover. Ahora, además, tratará de analizar su entorno, recoger algunas muestras, y finalmente traerlas hasta nuestro planeta.

La misión se inició a las 20:30 UTC, con el lanzamiento de su cohete CZ-5 desde la base de Wenchang. Este vector gigante ha sido necesario para impulsar la sonda, de 8.200 kg de peso, hacia la trayectoria adecuada en dirección a la Luna.

El cohete empezó colocando la etapa superior y a su carga en una órbita baja provisional alrededor de la Tierra. Después, los motores volvieron a encenderse, hasta dejar a la Chang’e 5 en una órbita terrestre con un apogeo situado a 392.980 km, es decir, la distancia lunar. A las 20:16 UTC, la sonda era separada de la etapa superior e iniciaba su vuelo independiente en dirección a su objetivo.

La Chang’e 5 ha sido desarrollada por la organización CAST y es una de las sondas más complejas construidas jamás por China. En el vehículo puede encontrarse un módulo de propulsión que se utilizará para entrar en órbita lunar y, más tarde, para iniciar el viaje hacia la Tierra. La sonda de alunizaje propiamente dicha está compuesta por una etapa de descenso y aterrizaje y otra de ascenso. Así pues, una vez en órbita lunar, este último conjunto se separará del resto del vehículo y descenderá hacia la superficie lunar, aterrizando en las proximidades de una región llamada Mons Rumker. Será allí donde se buscará y se capturará la muestra lunar. Una vez obtenida, y abandonando el módulo de aterrizaje, la etapa de ascenso se encenderá para regresar a la órbita, donde se acoplará con la etapa de propulsión que deberá llevar el botín hacia la Tierra. Una vez transferida la muestra al vehículo orbital y almacenada en una cápsula capaz de resistir la entrada atmosférica terrestre, se soltará la etapa lunar de ascenso. En el momento programado, la etapa de propulsión principal encenderá sus motores e iniciará su ruta transterrestre, que culminará con la separación de la cápsula con las muestras y el aterrizaje de estas.

La misión es compleja, pero China ya ha demostrado buena parte de sus operaciones. Se han situado sondas en la superficie de la Luna, y hace unos años la misión Chang’e 5-T1 practicó con éxito el retorno de una cápsula.

En todo caso, si algo va mal, los ingenieros chinos están completando la construcción de una sonda de reserva, la Chang’e 6. Si su antecesora funciona bien, será lanzada en 2023 en dirección al polo sur lunar. (Fuente: NCYT Amazings)

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