CHACO. Tras la muerte de Rolando Núñez, el Centro Mandela cesa su labor

De alguna manera, se veía venir. Luego del fallecimiento de su mentor y principal impulsor, Rolando Núñez, el prestigioso Centro de Estudios Nelson Mandela dejará de existir. La razón es simple: no hay nadie que pueda suplir la inmensa labor que desplegaba Núñez.

 

El anuncio del cese de actividades fue realizado desde la página oficial del CENM por la hija de Rolando, María Celeste Núñez.

 

“No hay otro Rolando Núñez. No al menos ahora, no tan a mano. Lo irremediable es la verdad. La realidad de hoy es ésta. Rolando mismo sabía que no había otro. No era petulancia, sino una propia limitación para encontrarle una salida a la continuidad”, escribió.

 

FIGURA IRREPETIBLE. En la nota, la hija de Rolando Núñez revela algo que su padre ya había confiado a sus seres más cercanos: consideraba que 2019 iba a ser el último año en que conduciría el Centro Mandela. La labor le exigía un esfuerzo cotidiano cada vez mayor para denunciar abusos, hechos de corrupción o injusticias. Su muerte precipitó al final de la organización, que era fuente de consulta y referencia para instituciones y medios de todo el país y del exterior.

 

María Celeste Núñez relata luego cómo el trabajo del CENM fue adaptándose a los cambios tecnológicos, a los nuevos medios de comunicación y a las crecientes dificultades para difundir localmente sus denuncias y posiciones, y cómo, en ese contexto, su padre se encontraba con cada vez más tiempo dedicado a la oenegé.

 

“Se transformó en el cuerpo y el alma del Centro Mandela. Y pueden dar fe de ello cientos de anónimos colaboradores esparcidos por toda la provincia. Ellos siguen estando. Lo siguen haciendo porque allí dónde están, todavía florecen las injusticias. Ellos también son testigos de que no hay otro Rolando Núñez”, señala.

 

“Lo irremediable -prosigue- es la verdad. La realidad de hoy es ésta. Rolando mismo sabía que no había otro. No era petulancia, sino una propia limitación para encontrarle una salida a la continuidad”. Y marca que Núñez, al morir, “dejó un poco huérfanos a todos: a su familia, a sus compañeros, a sus amigos y especialmente al Centro Mandela”.