CAÑA CON RUDA. Mitos y verdades de esta tradición

La caña con ruda es una tradición milenaria enraizada originalmente en el área guaranítica, sea el litoral argentino, pero que se extendió por todo el país, como así también Paraguay. La creencia dice que, cada 1 de agosto del año, hay que beber tres tragos en ayunas para obtener sus beneficios. Braulio Sandoval, profesor, escritor y propietario de la Editorial "Gualamba" brindó detalles a la AM990 sobre esta popular creencia.

“Se supone por el clima, agosto es un mes donde estamos el ser humano está con pocas defensas. Entonces, una manera de fortalecerlas, es tomar la caña con ruda”, dijo a la AM990. Además, destacó que varía según la zona. “Algunas personas le ponen caña, otros whisky y hasta otras bebidas y hojas como la del limón. Hace una especie protección ante muertes como la de la neumonía”.

TRADICIÓN

En Argentina hay muchas familias que conservan la tradición de tomar caña con ruda el 1º de agosto. Algunos toman siete pequeños tragos, otros un trago largo, otros un vaso. Todas las costumbres coinciden en que debe ser en ayunas. La intención es atraer la salud y la suerte y alejar los maleficios.
Si bien la tradición dicta que hay que tomarlo el 1º de agosto, aquellos que no lo hagan no tienen que preocuparse, ya que aquellos que sí lo hicieron pueden convidarle hasta el 15. Al menos así lo dicta la tradición.

COSTUMBRES

Además, Sandoval relató que: Conversando con amigos, me puse a ver por un lado qué es la caña como bebida y qué es la ruda. Ancestralmente, esa planta se utilizaba para calmar a los chicos, para librarlos de algunos males y se bañaba a los enfermos con la misma”, afirmó. “Por su parte, el alcohol es un estimulante. Parecería un contrasentido pero se hizo costumbre”, añadió.
“También está muy relacionado con esta costumbre de Salta y Jujuy de la Pachamama. En esta cuestión de no herir a la madre tierra y acompañar y rezar con la bebida”, expresó.

SU HISTORIA

La tradición se impuso porque los pueblos originarios de Latinoamérica aseguraban que en el mes de agosto era el que se registraban más muertes de personas y animales del monte, una de las principales fuentes de alimentación de la población. Además, las cosechas podían perderse por el frío, por lo que era el período del año más duro.
Los caciques y los brujos decidieron finalmente instalar esta costumbre como remedio natural a esos males que servía para ahuyentar a los malos espíritus del invierno. Esta tradición sigue vigente hoy en día en varios puntos del continente, y Argentina no es una excepción.