Boca celebró en los penales y sigue en carrera

Tuvo de todo la serie entre Boca-Vélez, menos goles. Y fue una injusticia porque ambos merecieron hacer goles, en la ida y en la vuelta. Pero también hubo gambetas, atajadas espectaculares, rojas, penales y hasta un grito furioso de gol de Mauro Zárate ante el club que lo vio nacer. Pasó Boca por penales porque fue más efectivo y también porque tiene un arquero de Selección.

Llegando a la Bombonera, en las adyacencias, los hinchas se preguntaban por la línea de 5 defensores que iba a implementar Gustavo Alfaro en Boca. Conviene reconocerlo: sonaba a defensivo. Así también lo consideraban la mayoría de los que llegaron al estadio. Pero no: Boca no fue mezquino y hasta se dio el lujo de jugar muy bien en la primera etapa. La curiosidad es que el elenco de Alfaro se mostró endeble en defensa pese a la cantidad de defensores. Podría haber sufrido más si los atacantes de Vélez hubieran estado más punzantes.

Plantó un atípico 5-2-1-2 Alfaro, con Tevez por delante de los cinco y por detrás de los delanteros. Carlos Izquierdoz e Iván Marcone fueron los que más sufrieron el cambio de dibujo. El central tuvo que asumir el rol del primer pase, ese que habitualmente ocupa Marcone. Los tres centrales no le permitieron al volante tapón meterse entre los dos zagueros y adelantó su punto de origen, más cercano a Tevez que a Andrada. Así, Izquierdoz evidenció que lo suyo no es el manejo del balón y Marcone que no está para ser un mediocampista de recorridos hacia adelante. Y en ese hacer pie de ambos Vélez provocó alguna corrida, como la que tuvo Robertone y que se encontró con una gran atajada del arquero local.

Los puntos altos estuvieron en ataque, especialmente en Sebastián Villa. Jugó de segunda punta el colombiano y completó, tal vez, los mejores primeros 45 minutos desde que llegó a Boca. Hizo todo bien Villa y justificó por qué Pavón está sentado en el banco. Tuvo dos claras, pero Lucas Hoyos le ahogó el grito, que despejó ambas definiciones con el pie izquierdo. Mauro Zárate, ovacionado antes, durante y después, jugó un partido especial. Corrió, se peleó con todos los rivales, las pidió a todas, metió un tiro libre en el travesaño.

En la segunda parte el partido ganó en emotividad porque Vélez ajustó el último pase. El ingreso de Thiago Almada, futuro de crack, le hizo muy bien a los dirigidos por Gabriel Heinze. Desde los pies del juvenil de 19 años nacieron las mejores jugadas de la visita, que mereció ampliamente hacer un gol en la Bombonera. Pero Andrada le demostró a todos que es candidatazo a quedarse con el arco de la Selección en la Copa América. A Gastón Giménez le sacó dos desde afuera del área y se lució en mano a mano contra Almada (doble enganche a lo Tevez) y Fernández.

Lo de la segunda etapa de Boca debe generar preocupaciones. Jugó mal el equipo de Alfaro y fue dominado por los pibes de Vélez. No supo cómo contrarrestar el ingreso de Almada. Y la inclusión de Benedetto modificó para mal porque Zárate y Villa, que preocuparon muchísimo en la etapa inicial, se plantaron como extremos. Hoyos no participó en el segundo tiempo. Apenas inquietó Boca con un cabezazo de Izquierdoz, que luego se iría expulsado.

De la mano de Andrada y con la irrupción de un nuevo ídolo como Zárate, verdugo además ante su ex club, Boca se metió en semifinales y va por otro título. El segundo en el corto y prometedor ciclo de Gustavo Alfaro.