Biden vuela a Europa para recuperar alianzas

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, inicia la pr√≥xima semana su primer viaje internacional a Europa, desde que asumi√≥ en la Casa Blanca, el pasado 20 de enero, y su mensaje a los aliados del G7, la OTAN y la Uni√≥n Europea representa el punto de inflexi√≥n dr√°stico de los cuatro a√Īos turbulentos generados por su predecesor, Donald Trump.

Es el propio presidente estadounidense quien indica el objetivo de su misión en una carta abierta publicada en el diario Washington Post.

“En este momento de gran incertidumbre en el que a√ļn estamos luchando con la pandemia, Estados Unidos quiere renovar su compromiso junto a sus socios para afrontar los m√ļltiples retos a los que nos enfrentamos y prevenir las amenazas de esta nueva era”, afirm√≥.

Al enviar al √°tico el America First de Trump, Biden pretende lanzar un llamamiento para fortalecer el eje entre las democracias occidentales, un eje capaz de ser alternativo y competitivo con respecto a los reg√≠menes autoritarios que est√°n subiendo cada vez m√°s el list√≥n del desaf√≠o, Mosc√ļ y Pek√≠n en primera l√≠nea: “Somos nosotros, las democracias -afirm√≥ el inquilino de la Casa Blanca- quienes debemos escribir las reglas del siglo XXI, no China”.

El Air Force One despegar√° el pr√≥ximo mi√©rcoles rumbo a Londres, donde el presidente estadounidense se reunir√° con el primer ministro brit√°nico, Boris Johnson, para confirmar despu√©s del Brexit la “relaci√≥n especial” entre Estados Unidos y Reino Unido.

Luego, del 11 al 13 de junio, participará de la cumbre de líderes del G7 en Cornualles, la primera en persona desde el comienzo de la pandemia. El 14 de junio será el turno de la cumbre de la OTAN en Bruselas, y finalmente el 16 de junio el tan esperado encuentro con su par ruso, Vladimir Putin, en Ginebra.

En la mesa del G7 y en aquella de la OTAN, el clima ser√° totalmente diferente al de hace cuatro a√Īos, cuando Trump como un r√≠o lleno barri√≥ certezas y h√°bitos que durante d√©cadas consituyeron el cemento de la alianza entre los dos lados del Atl√°ntico, apoyando incondicionalmente el Brexit, cuestionando una alianza atl√°ntica definida como obsoleta y desencadenando una guerra comercial sin precedentes con Europa.

Biden no solo relanzará el vínculo con los países de la OTAN reafirmando el compromiso asumido con el artículo 5 del tratado, aquel de la defensa mutua cuestionado por su antecesor.

El actual inquilino de la Casa Blanca buscar√° con los aliados una l√≠nea com√ļn sobre todo: desde los gastos por la salida de Afganist√°n hasta disputas comerciales como aquella entre Airbus y Boeing, o aquella sobre los aranceles que afectan al aluminio y al acero.

Pero también se buscará la convergencia en la llamada diplomacia de las vacunas y sobre las herramientas para contrarrestar el creciente fenómeno de los ciberataques o aquel de la propagación de la desinformación.

Con Biden dispuesto también a cosechar el primer éxito, aquel del impuesto mínimo a las grandes empresas propuesto por él y ya avalado por el G7 financiero. Por supuesto, permanecen los nudos de las relaciones con Rusia y China, hacia lo que Europa se muestra más indulgente, sobre todo por una serie de intereses económicos y comerciales.

En la Casa Blanca también son conscientes de que hay al menos otros dos aspectos que pueden complicar el esfuerzo de Biden por fortalecer el eje con otras democracias occidentales.

La primera es que tanto en Alemania como en Francia el escenario político podría cambiar pronto, con la salida de Angela Merkel y las elecciones a la vista en el país transalpino.

El segundo se refiere a la gran prudencia de los europeos cuyo temor de fondo permanece, si no es el de un regreso de Trump en cuatro a√Īos, aquel de una derrota democr√°tica en 2024 que trae una figura heredera del magnate a la Oficina Oval.

Mientras tanto, Trump, volviendo al escenario de la convenci√≥n republicana de Carolina del Norte, acus√≥ a Biden de debilidad hacia Pek√≠n: “Es hora de que China pague por lo que pas√≥ con la pandemia”, dijo.

“Los pa√≠ses del mundo deber√≠an trabajar todos juntos para presentar a China una cuenta de al menos 10 billones de d√≥lares para compensar el desastroso da√Īo que caus√≥”, afirm√≥ el expresidente.

“Y como primer paso los pa√≠ses deben cancelar todos juntos cualquier deuda que tengan con China como anticipo de la compensaci√≥n adeudada”, agreg√≥.