ALERTA. La amenaza yihadista es concreta en Italia

En Italia la amenaza del terrorismo yihadista es “concreta y actual”, advirtió el servicio de inteligencia nacional. Según un reporte difundido este martes, el país es “objeto de la actividad propagandística hostil del Estado Islámico”, mientras “continúan estando presentes en su territorio sujetos radicalizados, entre los cuales ïislamonautasï de habla italiana”.

 

En especial, el reporte señaló “el peligro representado por los extremistas ïhomegrownï (crecidos en el país), llevados por motivaciones e impulsos autónomos o manejados por ïdirectores del terrorï”.

 

Además de la presencia de elementos radicalizados en el país, el informe recordó también “el rol destacado” que Italia “desde siempre ocupa en el imaginario y en la narrativa yihadista”.

 

El reporte cita dos casos “emblemáticos de la fuerza persuasiva de la propaganda yihadista, capaz de tener derivaciones violentas en personas aparentemente integradas pero que en realidad están sumidas en inestabilidad emotiva y disociación de identidad o religiosa”.

 

Los casos son los del ítalo-marroquí miembro del comando responsable de los ataques de Londres del 3 de junio y el ítalo-tunecino que el 18 de mayo en Milán agredió a un policía en la estación central.

 

Una atención especial es reservada al fenómeno de los “combatientes extranjeros” (la estimación fija en 129 el número que tuvieron que ver con Italia). En 2017 no se reportaron nuevas partidas desde territorio italiano hacia los escenarios de guerra.

 

El informe señaló luego la propaganda hostil del Estado Islámico que publica mensajes en italiano y habla de “presión de naturaleza instigadora” que “sigue conjugándose con el activismo de los ïislamonautasï de habla italiana y de italianos radicalizados comprometidos en diversos niveles: desde proselitismo de base a más significativos contactos con homólogos y militantes activos del exterior, incluidos combatientes extranjeros y sujetos expulsados de Italia por motivos de seguridad”.

 

La inteligencia italiana reveló finalmente que los procesos de radicalización, además de la web, ocurren en circuitos familiares de difícil penetración, en centros de integración y en las cárceles, “fértil terreno de cultivo para el virus yihadista, difundido por extremistas en estado de detención”.