Acuerdo entre expertos Notre Dame volverá a ser igual que antes, con su emblemática flecha

Notre Dame será reconstruida idéntica, con la flecha de Violette Le Duc, cuya caída agigantó el incendio, en su mismo lugar. Esta vuelta a las fuentes de la gran señora de Paris fue la última decisión revisada del presidente Emmanuel Macron. El cielo de París podrá ser identificado por esa pesada flecha, que dividió a tradicionalistas y modernistas en este largo, controvertido y delicado período, de como reconstruir una catedral del año 1000 en el siglo XXI.

La aventura posmoderna e imperiosa del presidente Macron en la madrugada del 15 al 16 de abril del 2019, cuando las llamas de la catedral católica más famosa del mundo y para los laicos franceses, su monumento histórico más visitado, llegaban a los seis metros de altura y nadie conseguía apagarlas. Era la impotencia de ver que el techo ardía, la “forest o Charpente” medieval desaparecía y finalmente, la flecha de Viollet Le Duc caía, aceitando la catástrofe y expandiendo el fuego, con miles de personas que veían la tragedia desde el Sena o frente a su televisor, en directo en el mundo entero.

Pos pandemia y pos-gestión. La nueva ministra de cultura y experimentada política Roselyne Bachelot puso fin a la polémica, a las idas y vueltas, a las tensiones entre el gobierno y la iglesia, el ex ministro de cultura y el arzobispo de París, Macron y Anne Hidalgo, la alcalde de la capital. Se acabó el eterno y sordo debate. No habrá concurso internacional para la reconstrucción, para aquellos se imaginaban el techo de Notre Dame como una gran piscina de aguas transparentes, o una gigantesca huerta o un vitraux. La nueva Notre Dame será exactamente igual que la vieja Notre Dame. Los donantes, contentos con la resolución.

“Un amplio consenso se desarrolló en la opinión pública y entre los que deciden por una reconstrucción idéntica”, declaró Roselyn Bachelot, la nueva ministra de cultura, ex farmacéutica y ex periodista a la radio France Inter.

En un gabinete nuevo, con un presidente vertical, Bachelot dio espacio a Macron para anunciar la decisión. Un vocero del palacio del Elíseo lo confirmó: Macron apoyaba “una reconstrucción idéntica” de Notre Dame.

”El se alineará con las posiciones sobre los expertos de torno a la charpente, al techo y los materiales que serán empleados en la reconstrucción”, anunció, sin explicar el cambio de opinión.

Los daños de Notre Dame

El fuego, iniciado en la base de la aguja se extendió por los techos causando grandes destrozos en la catedral de París.

Bachelot tiene años de expeditiva política. De un plumazo y recién asumida en su cargo también finalizó el debate entre la difícil Comisión Nacional de Patrimonio y los arquitectos (CNPA), presidida por Jean Pierre Leleuc, senador de los Republicanos de Alpes Marítimos, del mismo partido de donde ella proviene.

Inmediatamente después, otro litigio a resolver: el de Philippe Villeneuve, arquitecto en jefe de de monumentos históricos y “guardián” de la catedral y el general Jean Louis Georgelin, el representante del presidente Macron en la gran obra, que fue designado para imprimirle a la renovación el período de 5 años que había soñado el mandatario.

Como preparándose para una gran batalla, el general había resumido en 3000 páginas las opciones, discutidas con el arquitecto Villeneuve: restaurar la catedral hasta su último estado conocido. Es decir, la que hizo Viollet le Duc entre 1844 y 1864. Al final del día, la propuesta recibió apoyo unánime. Ni vencedores ni vencidos.

Así Francia respeta sus acuerdos internacionales de la Carta de Venecia para la reconstrucción: flecha idéntica a la que se cayó, nueva “charpente” en madera de roble y un techo de plomo.Mirá tambiénA un año del incendio: la Catedral de Notre Dame aguarda más frágil que nunca una restauración sin fecha

Difícil consenso

Los expertos coincidieron: ”Los materiales utilizados participan del equilibrio general de la catedral”. No hay argumento sobre la polución que valga ante el estado de la frágil señora.

El teatral Macron soñó al inicio con “un gesto de arquitectura”, una herencia grandiosa, como deja cada presidente en su período en Francia: la pirámide de vidrio del Louvre de Francois Mitterrand, el Museo Branly de Jacques Chirac. El suyo era un concurso internacional de los grandes arquitectos del mundo entero para una Notre Dame contemporánea, del nuevo siglo.

Los “defensores del patrimonio” se horrorizaron. Mil conservadores de todo el mundo firmaron una solicitada en contra, en un claro apoyo a Philippe Villeneuve, que se enfrentaba a las ordenes que había recibido de Macron el general Georgelin.

La “paix” arquitectural se consiguió en el Eliseo, con un acuerdo entre ambos hombres. El arquitecto Villeneuve debía conseguir la seguridad de la catedral, que podía caerse. Después llegó el problema de la polución del plomo, el Covid 19, que frenó las obras, cuando debían extraer la estructura de los hierros retorcidos por el fuego, que amenazaban su estabilidad.

Los cuerdistas en lo alto de sus paredes trabajaban 24 horas sobre 24 para asegurarla. El encofrado quemado se sacó uno a uno, como si fueran joyas. Cada gesto la amenazaba. El principal peligro hoy son las bóvedas del techo de esta catedral gótica, que se cayeron en dos partes, muy cerca del altar, cuando la flecha se tumbó con todo su peso hirviente y dejaron su agujero con la protección al aire, a la intemperie. Son ellas las que van a condicionar y dar la velocidad o la lentitud al inmenso trabajo a hacer. De ellas depende la estabilidad de la catedral. Recién el 30 de junio pasado, el arquitecto Villeneuve pudo acercarse a las bóvedas en una camilla para auscultar las piedras, por primera vez tras el incendio.

El objetivo de Philippe de Villenevue es claro: restaurar Notre Dame en su último estado conocido, en el siglo XIX. Falta aun poder limpiar la destrucción del incendio en las bóvedas, que los cordistas llevan adelante en situaciones de extrema peligrosidad.

París, corresponsal