A 65 años de la caída del primer meteorito que golpeó a una persona

Ann Hodges estaba sentada tranquilamente en un sillón cuando una roca espacial perforó el techo de su casa en Alabama y la golpeó fuerte en la cintura, por lo debió ser hospitalizada.

En una tarde tranquila la del 30 de noviembre de 1954, con un sol radiante y una fresca brisa de otoño que recorría los campos de Sylacauga, en Alabama en EEUU. De repente, un estruendo se escuchó dentro de la casa e inmediatamente sintió un fuerte golpe.

Ann Hodges, de 31 años, estaba descansando plácidamente en su sillón cuando una gran roca perforó el techo de su casa y la golpeó fuerte en la cintura, del lado izquierdo de su cuerpo.

Hace 65 años, unos días después del Día de Acción de Gracias, Hodges no podía creer lo que le había sucedido cuando un meteorito de 4.500 millones de años de antiguedad que la golpeó, lastimó y la obligó a ser hospitalizada.

Ese evento cósmico fue el primer caso conocido de un ser humano golpeado por un meteorito. La roca espacial del tamaño de una pelota de rugby y con un peso alrededor de 3.8 kilogramos, estalló contra el techo de la casa de Hodges en Sylacauga a las 2:46 pm hora local, rebotando en una gran consola de radio antes de golpearla y dejándole un gran moretón oscuro en su cuerpo.

El meteorito que golpeó a Hodges resultó ser la mitad de una roca más grande que se dividió en dos al caer hacia la Tierra. La pieza que no golpeó a Hodges aterrizó a unos pocos kilómetros de distancia y ahora forma parte de las colecciones del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian. En tanto la roca que golpeó a Ann fue donada por ella al Museo de Historia Natural de la Universidad de Alabama en 1956.

Los vecinos de la casa de Hodges afirmaron que ese día vieron una luz muy brillante en el cielo, como una gran bola de fuego rojizo que arrastraba humo y dibujaba el cielo en la apacible tarde de Sylacauga.

Ann se encontraba con su mamá dentro de la casa en el momento del accidente, quien rápidamente la atendió y luego llamó a la policía y al departamento de bomberos.

La casa se llenó de polvo luego del impacto por lo que la madre de Ann abrió las ventanas. Cuando se despejó el polvo, observó el enorme hematoma que tenía su hija, y a su lado la roca espacial.

Las autoridades se hicieron presente en la casa de Hodges y llamaron a un geólogo local a la escena para desentrañar qué era el objeto que había causado los daños físicos en Ann y materiales en la casa.

En el pequeño pueblo, rápidamente se corrió la voz sobre lo sucedido. Sin embargo, el evento ocurrió en 1954, y no todos estaban convencidos de que esta extraña roca fuera un meteorito. Algunos pensaron que podrían haber sido escombros de un accidente aéreo, y otros hasta teorizaron que podría haber venido de un aparato espía de la Unión Soviética.

Aún así, a pesar de algunos escépticos, personas de todas partes acudieron en masa a la casa de Hodges para ver a la mujer golpeada por una roca espacial. El esposo de Hodges encontró a una multitud en su casa cuando regresó esa noche del trabajo.

“Hoy tuvimos un poco de emoción por aquí”, dijo Ann Hodges a la agencia Associated Press en 1954. “No he podido dormir desde que fui golpeada”, agregó. Con toda esta conmoción a su alrededor, Hodges pronto fue hospitalizada, aunque, a pesar del hematoma en su cuerpo, no sufrió heridas graves.

“Piensa en cuántas personas han vivido a lo largo de la historia humana”, dijo Michael Reynolds, quien escribió el libro “Falling Stars: A Guide to Meteors and Meteorites” . “Tienes una mejor oportunidad de ser golpeado por un tornado y un rayo y un huracán, todo al mismo tiempo, antes que por una roca espacial”, sostuvo el investigador.

Sorprendentemente, Hodges no es la única persona que ha sido golpeada por un meteorito. En 2009, un niño alemán de 14 años, Gerrit Blank, fue golpeado en la mano por un meteorito del tamaño de un poroto.

Si bien no resultó gravemente herido, la roca dejó una cicatriz y le dio al niño un buen susto. “Cuando me golpeó, me dejó volando y seguía yendo lo suficientemente rápido como para enterrarse en el asfalto”, dijo Blank al Telegraph.