La dermatitis atópica puede impactar significativamente en la vida de los pacientes y, con distintos niveles de severidad, es una de las enfermedades inflamatorias de la piel más frecuentes. Genera síntomas debilitantes como piel seca, picazón intensa y persistente, enrojecimiento, costras y secreciones. Por el día mundial de la enfermedad, que se conmemora hoy, la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) y la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) se unieron para concientizar.
“La dermatitis atópica presenta múltiples caras, según la edad del paciente, pero su síntoma principal es el prurito, acompañado de piel extremadamente seca y reactiva”, explica Cristina Pascutto, presidenta de la SAD.
Para muchos, la picazón es severa o intolerable. Pica tanto de día como de noche, por lo que 8 de cada 10 pacientes con dermatitis atópica moderada a severa sufren alteraciones del sueño; y a más de la mitad la picazón les interrumpe el sueño de cinco a siete noches por semana.
“Algunas personas se rascan dormidas o intentando conciliar el sueño. A veces, el rascado llega a escucharse desde la habitación contigua. Es duro para los padres que ven sufrir a su hijo o para un esposo ver a su pareja en esa situación. De todos modos, quien más lo padece es el que tiene toda su vida atravesada por picazón, sarpullido, enrojecimiento y dolor”, sostiene Gabriel Gattolin, presidente de la AAAeIC.
Se da, además, lo que se denomina un ciclo entre la picazón y el acto de rascar, que genera aún más picazón. La mitad de los pacientes que presentan la variante de moderada a severa, también sienten dolor. Las lesiones pueden llegar a cubrir más de la mitad del cuerpo y se manifiestan en áreas sensibles como párpados, cuello, codos, muñecas, rodillas y tobillos. Al rascarse, los pacientes pueden lastimarse aún más y aumentar el riesgo de infecciones.
El impacto en la calidad de vida es alto, sumado a que muchos pacientes suelen peregrinar por varios médicos hasta dar con el diagnóstico. La dermatitis atópica puede ocasionar baja autoestima, temor a ser visto, sufrir bullying y favorecer el desarrollo de depresión. Cuatro de cada 10 personas que la sufren sienten vergüenza por su condición y la mitad de los pacientes se siente frustrada por su enfermedad con frecuencia o siempre.
Otras cifras provistas por las sociedades científicas permiten mensurar el nivel de impacto: quienes padecen dermatitis atópica de moderada a severa faltan al trabajo el triple que el resto de la gente. En promedio, los adolescentes pierden 26 días de clase al año por esta condición (unos 3,5 días por cada episodio).
“Afecta aspectos cotidianos de la vida como la elección de la ropa, la realización de actividad física, salidas con amigos, irse de paseo, o cuestiones más importantes como la presentación en púbico, las relaciones interpersonales o la actividad sexual. Esto impacta negativamente en términos psicológicos pudiendo generar ansiedad, depresión o aislamiento”, agrega Gattolin.
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