La antorcha, su recorrido y un clima de tensión en Río de Janeiro

Lejos está Brasil de proponerle a la antorcha olímpica el caótico y por momentos violento recorrido que vivió en la previa de los Juegos de Pekín 2008, porque nadie espera manifestantes pro-Tíbet o gritos cuestionando la política china en Sudán.

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Lejos está Brasil de proponerle a la antorcha olímpica el caótico y por momentos violento recorrido que vivió en la previa de los Juegos de Pekín 2008, porque nadie espera manifestantes pro-Tíbet o gritos cuestionando la política china en Sudán. Pero hoy, cuando el fuego encendido el mes pasado en la antigua Olimpia inicie su recorrido de 95 días por 329 ciudades de 26 estados, la tensión será inevitable. El simbólico recorrido de la antorcha comienza nada menos que en Brasilia, epicentro de una notable crisis política que muy probablemente desemboque en los próximos días con la separación de su cargo de la presidenta Dilma Rousseff.

Puede decirse que no tiene suerte el Comité Olímpico Internacional (COI): tras el zarandeo de la antorcha en aquellos días de 2008, decidió que el recorrido ya no sería mundial. Demasiados riesgos, mejor quedarse en casa y apostar por el orgullo del país anfitrión por ser sede de los Juegos, a la felicidad de recibir la antorcha y ser sede de una carrera de relevos que se vio por primera vez en Berlín 36, en los Juegos de Adolfo Hitler.

El plan de paz para la antorcha ya había fallado en los extremadamente politizados Juegos de Invierno de Sochi 2014, y el problema esta vez es que Brasil está tan absorbido por la crisis del impeachment, tan polarizado entre los que quieren que Dilma se vaya y los que denuncian un golpe de Estado, que difícilmente se genere el clima de euforia y entusiasmo que el ente rector del olimpismo espera. Por lo pronto, nadie de la organización con sede en Lausana estará hoy en la utópica ciudad soñada y diseñada por Oscar Niemayer. “Es el momento de Brasil, su momento, queremos que lo disfruten ellos”, dijo el COI a la nacion. Buenos deseos e interrogante abierto de cara a un Brasil en ebullición y una Río de Janeiro escéptica y malhumorada con los Juegos.

Dilma participará hoy en una ceremonia oficial previa al inicio de un recorrido que debe cerrarse en la noche del 5 de agosto, con el arribo del fuego olímpico a la ceremonia inaugural en el estadio Maracaná. Aunque los organizadores de los primeros Juegos de la historia de América del Sur se reservan varias sorpresas, ya se sabe que entre los primeros relevistas hoy habrá un campeón de surf -deporte no olímpico por el momento- como Gabriel Medina y una niña siria de 12 años, Hanan Khaled Daqqah Hanan, que huyó con su familia a un campo de refugiados antes de llegar al Brasil. Ya el mes pasado, durante el recorrido de la antorcha por Grecia, otro sirio, Ibrahim Al-Hussein, había llevado la simbólica llama en el campamento de refugiados en el que vive.