Advierten que “los umbrales de violencia que estipulamos como normales tienen que bajar”

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La Am990 se puso en contacto con el licenciado Emiliano Chaparro, psicólogo y profesor de psicología, para referirse a una problemática muy presente en la sociedad de estos días, que es la violencia de género, a raíz del trágico episodio ocurrido el día de ayer, en el que un cabo de la policía disparó 3 veces hacia su ex pareja, mientras se encontraba ella trabajando como secretaria en un centro estético.

Esta situación es un desencadenante de pequeñas pistas que se van dando en las parejas que sería bueno mirar con más atención: la persona que tiene dificultades en entender el no.

También explicó que existen tres indicadores básicos. Uno es la tendencia al aislamiento que genera la persona en su pareja, es decir separar a la persona de su entorno. Este el primer indicador grave.

El segundo es el hostigamiento o asfixia emocional, es decir no puede aceptar la distancia del otro.

Y el tercero es más social, en torno a la educación que le damos a nuestros jóvenes sobre lo que realmente significa tener relaciones sanas.

Si alguna de estas tres situaciones sucede en nuestras relaciones son señales de alerta y cuidado a las que hay que prestar atención.

Al consultarle sobre porque la persona acosada no realiza denuncias al respecto explicó que es importante ver caso por caso, ya que es difícil generalizar. En este caso se anima a pensar que son personas que están paralizadas por el miedo. Otras pueden ser la no dimensión de la situación al considerar que se encuentra dentro de los márgenes “normales” de una pareja.

En Formosa, se entrega un botón o pulsera a la víctima y una pulsera al victimario. Si el victimario se acerca a la persona denunciante, se activa un sistema electrónico que avisa a la policía y ésta interviene. Por otro lado, cabe destacar que no muchas personas entran en el carril de la justicia y eso tiene que ver con lo social. Tenemos visto que cierto grado de violencia en nuestras relaciones no está mal, crecimos creyendo eso. Por ese motivo, se debe trabajar desde todos los ámbitos educativos para cambiar esa visión de las relaciones. Los umbrales de violencia que estipulamos como “normales” tienen que bajar. Debemos dejar de “naturalizar la violencia”.

En Latinoamérica, la violencia de género es un formato que se ha dado en el marco de la cultura capitalista. En pueblos originarios, no se ven episodios de violencia hacia las mujeres, ya que el cuerpo comunitario se encargaba de controlar y organizar las conductas y de encontrarse con algún hermano que golpeaba a alguna mujer se lo expulsaba de la comunidad. Por eso el respeto hacia la mujer tiene que ser fiscalizado por el entorno.

También aclaró que el perfil del violento no se puede revertir. Una vez que una persona golpeó es muy probable que lo siga haciendo.

La violencia de género es algo que atraviesa todas las clases sociales. Erradicarla empieza por educar a nuestros niños, desde el respeto por el cuerpo propio.