Una desaparición que perturba y duele

No debería tratarse de uno más, no podemos dejar que estas cosas pasen.

En nuestro país han sucedido cosas terribles, en periodos dictatoriales y en democracia. Hay palabras que no por resultar conocidas dejan de doler, como el término “desaparecido”.  Hay una lucha diaria por la desaparición y posterior hallazgo de mujeres muertas, ultrajadas, que no por incrementarse el número dejan de ser lamentables, tristes y vergonzosas.

No debemos tener miedo al significado del término y el uso del mismo, por el contrario siempre es bueno llamar a las cosas por su nombre, en este caso una situación que resulta una triste reincidencia y parece pasar desapercibida por el solo hecho de ser “una más”.

Santiago Maldonado se encontraba manifestándose por los derechos sobre las tierras ancestrales mapuches y tras un enfrentamiento con las fuerzas de gendarmería nacional no se sabe de su paradero.

A tres semanas de su desaparición y con muchas hipótesis sobre lo que le sucedió, aún no sabemos dónde está. Lo objetivo es que estaba allí, que hubo un enfrentamiento con las fuerzas y que tras ello la familia y amigos no pudieron volver a saber de él.

La Ministra de Seguridad ha hablado al respecto, fue solicitada por el Congreso a expresar en qué situación se encontraba la investigación. Defendió en ese momento el accionar de gendarmería y dio a entender que había “algo raro” (entiéndase algo “turbio”) en la denuncia de la familia. Los organismos de Derechos Humanos desde entonces salieron con mayor fuerza a levantar la denuncia y el reclamo por la aparición con vida del joven.

El Juez Federal de Esquel cambió esta semana la caratula de la causa que investiga su desaparición. Hablar de la hipótesis de “desaparición forzada” contrasta con el discurso oficial del Gobierno que niega que haya indicios de que Santiago fuera detenido por la Gendarmería.

Se manejan muchas hipótesis pero la postura del Gobierno en torno a la causa generó tensión con los Organismos de Derechos Humanos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó este miércoles una cautelar para “proteger” los derechos de Santiago” y solicitó al Gobierno se adopten medidas para determinar “la situación y el paradero” del joven.

Con un clima bastante enrarecido la web de Gendarmería Nacional fue hackeada y colocaron allí la leyenda “Aparición con vida de Santiago Maldonado”.

Hay que decir que si bien con la nueva caratula cambia en lo técnico y administrativo el proceso de búsqueda, la situación en lo que a pruebas se refiere sigue siendo la misma. No hay nuevos elementos para descartar ninguna hipótesis, ni que en la desaparición haya obrado efectivamente Gendarmería ni que Santiago haya desaparecido por su cuenta.

Así también es al menos llamativa su desaparición teniendo en cuenta el contexto en la que se dio la misma. Y esto es lo que sostienen familiares y amigos que no cesan en su reclamo.

Ensuciar o atacar a la familia o a la misma víctima no es el camino. No investigar a fondo, realmente, tampoco. Intentar convertir la cuestión en algo puramente político, tomándolo como un enfrentamiento Gobierno vs Sectores sociales tampoco resuelve un problema de fondo que debe ser atendido con seriedad.

En nuestro país suceden cosas terribles como las de “ni una menos” y “nunca más”. A ello hay que prestar atención.  

Se trata de una situación compleja. Lo cierto es que Santiago no aparece y que el Estado es responsable de que no sepamos a dónde está. Y el solo hecho de plantear la palabra “desaparecido” debería resultarnos a todos como sociedad una alerta, inadmisible. Porque realmente hoy puede ser Santiago Maldonado y mañana nosotros mismos o un ser querido. La conciencia de ello debería despertar el profundo reclamo de un verdadero “Nunca Más”.