Un pueblo se hunde por las inundaciones y el intendente culpa a los productores

Carlos Salvático, jefe comunal de Pozo del Molle, Córdoba, aseguró que la construcción de canales clandestinos no permite que drene el agua de las lluvias. "La situación es desesperante", dijo

“Sentimos impotencia total por el hundimiento paulatino del pueblo”, aseguró Carlos Salvático, intendente de Pozo del Molle, en la provincia de Córdoba. Salvático no se refiere a las arcas del municipio ni a ninguna variable económica. Pozo del Molle es una localidad que se desmorona literalmente debido a las inundaciones y a la acción del hombre. Más precisamente de los productores agropecuarios, según el jefe comunal.

Con 3.500 habitantes, ubicada a 206 kilómetros al sudeste de la ciudad de Córdoba, su principal actividad es la agricultura y la ganadería. El problema, señala Salvático, es justamente que muchos de esos productores agropecuarios de la zona construyen canales clandestinos para drenar sus campos, lo que deja a la localidad bajo el agua.

El anegamiento del casco urbano lo está produciendo “la mano del hombre en la construcción de canales y terraplenes”, dijo.

 

Salvático lamentó que el pueblo esté sometido a esas acciones que realizan personas “mirando su situación propia, en desmedro de lo ajeno”.

“Cuesta arriba hay productores agropecuarios que han hecho canales tratando de salvar su situación, sacándose el agua de encima y drenando sus campos sin importar lo que pasa más allá. Y lo que pasa es agua en Pozo del Molle”, se quejó Salvático.

Para colmo, señaló el intendente: “Toda el agua pasa por los campos donde frecuentemente se depositan agroquímicos, por lo que trae restos de pesticidas, esto es muy perjudicial, y sobre todo para los niños”, dijo en diálogo con Cadena 3. E informó que, por este motivo, “suspendieron las clases por tiempo indeterminado”.

“Tenemos cientos y cientos de canales clandestinos, cada uno drenando sus campos”, se quejó. En ese sentido, explicó que “no existen más las lagunas que existían naturalmente en cada uno de los campos, se ha trasvasado cuencas, esto quiere decir que hay cuencas naturales e históricas que hoy no transitan agua y se ha derivado todo a una sola cuenca que apunta directamente hacia Pozo del Molle”.

De esta forma, por ejemplo, “la iglesia y el Banco de Córdoba se están hundiendo” y hay casas que se están derrumbando, remarcó. “Hace 30 años, las napas freáticas estaban a 11 metros de profundidad, hoy se encuentran sobre la superficie”, precisó, y agregó que de esta forma el pueblo se encuentra asentado sobre “lodo” y “por los cortes del pavimento brota el agua”.

“Cuando hablamos con gente más veterana del Pueblo, nos cuentan que el agua de las napas estaba hasta los 20 metros de profundidad. Las lluvias siempre existieron. El agua escurría normalmente de oeste a este, en uno o dos días, con algún inconveniente mínimo. Hoy las condiciones cambiaron, aparecen ríos que antes no existían. Falta un control del Estado que regule”, indicó Juan Allbornoz, jefe de Bomberos de Pozo del Molle.