¿Un nuevo estilo o Construyendo Relato?

Podemos pensarlo como conjuntos. Uno requiere al otro. El estilo es funcional al relato.

En el inconsciente colectivo, más allá de la polémica por el recuento de votos, quedó plasmada la imagen de “Cambiemos victorioso”. No sólo en la Provincia de Buenos Aires sino en buena parte del territorio nacional.

No podemos negar la oportunidad aprovechada. El lunes, con los resultados sorprendentes para muchos analistas inclusive, el Gobierno sentó la imagen de fortalecimiento que necesitaba para avanzar en algunas medidas.

Aunque la visita del Vicepresidente de los EEUU significó un mensaje claro de la relación que tenemos hoy con el país del norte, las ultimas noticias sobre la decisión del virtual bloqueo de ingreso de biodiesel argentino a aquel país, con ese arancel del 50% para nuestras exportaciones asienta un golpe letal al comercio bilateral con Norteamérica.

Sin embargo, las repercusiones de ello llevan su tiempo. Parece que por ahora es mejor no hablar del tema, sortear la sorpresa y estupor que atacó al Gobierno y seguir con la campaña de cara a octubre, como se pueda.

Mauricio Macri fue juzgado en los inicios de esta gestión por no tener “relato”- algo que desde este medio hemos dicho, lo tiene, a su manera y sin mencionar la palabra. Hoy ese mismo relato se acompaña de la imagen fortalecida por aquellos favorables resultados (PASO) y la intención manifiesta de demostrar una imagen de mayor autoridad presidencial.

Las verdades o no del relato, se evidencian sólo con el tiempo. Por ahora las tres embestidas del Gobierno: suspensión y enjuiciamiento al camarista Eduardo Freiler, un personaje asediado por varias causas, entre ellas la acusación de mal desempeño, por falsear u omitir datos de sus declaraciones patrimoniales juradas,  en medio de una jugada polémica de parte del oficialismo aprovechando “baches” institucionales y la ausencia del consejero K. Más el desplazamiento de dos funcionarios públicos ligados a los gremios, tras la marcha del martes pasado hablan abiertamente de la legitimidad que creen haber conseguido el domingo de las elecciones.

Macri sintió la marcha sindical como traición. Recordemos que al asumir la gestión nacional designó a esos mismos funcionarios como gesto hacia los dirigentes de la CGT. Gestos para nada despreciables debido al significado político y económico que implican.

Las movidas de esta semana abren el debate sobre los modales del Presidente. Despiertan rumores acerca de su “transformación”. Algunos analistas hablan del “nuevo” Macri que surgió tras la elección, tanto como se decía tras el apoyo del 1A recibido por la convocatoria a favor de su gobierno.

Un Presidente que parece entender la posición que ocupa y la legitimación que recibe, para plantear otra imagen de mayor fortaleza. Arriesgado a sostener una victoria en los próximos comicios sólo con este mismo relato que lo llevó al poder en 2015.

Tiene un apoyo a nivel nacional interesante según lo que arrojaron las urnas. Pero hay que ver qué resulta de octubre. Y como se posiciona una oposición (nunca hay que subestimar al adversario) que no consigue consolidarse, fortalecerse ni menos aún mostrar un líder claro.

El “nuevo” estilo es funcional al relato que debe instalarse. Esto es lo que se entendió y a ello quieren apuntar. Habrá que ver hasta dónde va realmente la confrontación con -por ejemplo- los sindicatos, que por su parte tienen sus propias batallas y debilidades. Solo con el tiempo y la sucesión de hechos vamos a poder medirlo y analizarlo.

Por ahora, los vientos parecen mostrarse favorables a Cambiemos. Por ahora.