Tras el desalojo de PepsiCo, la CGT se endurece y anunció movilización

Será el 22 de agosto tras las PASO. Los sindicalistas criticaron el rumbo económico y condenaron la acción policial en Florida ayer. Así, buscan desinflar presiones políticas.

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La CGT se movilizará el 22 de agosto exactamente entre las PASO y las elecciones generales de medio tramo. El desalojo violento de ayer a la mañana a la multinacional cambió el escenario: hasta anteayer a la noche, no estaban las voluntades en la mesa chica para visibilizar en la calle el malestar de ciertos sectores cegetistas por sobre otros.
La fecha elegida tiene una marca registrada: ese día se cumplirá un año de mandato de la actual conducción en cabeza de Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña. Antes de llegar a esa día, el 28 de julio habrá un plenario de secretarios generales en un micro estadio, que podría ser el de Ferrocarril Oeste, en el que se definirá el formato de la movilización: si a Plaza de Mayo y si se le sumaría un paro a realizarse o a anunciarlo ese día. “Todo depende del minuto a minuto”, comentó un dirigente
Con esta medida, la CGT abre una válvula para descomprimir presiones políticas que le llegan desde distintos satélites que le orbitan a su alrededor. Por un lado la izquierda, que cada vez avanza más sobre los sindicatos tradicionales, por tener un sesgo claramente combativo. Sin ir más lejos, la comisión interna de Pepsico va en ese sentido y no le responde a la conducción nacional del gremio de la Alimentación, en manos de Rodolfo Daer. A su vez, la semana pasada la Corriente Federal, que lidera Sergio Palazzo, apuró a la CGT al anunciar una movilización masiva para el 7 de agosto pero al día siguiente Cristina Kirchner le frenó el carro. Finalmente revolotean en el mundillo cegetista sus aliados de los movimientos sociales quienes ya dijeron que acompañarán a la CGT el 22 pero que también planean hacer una movilización el 7 de agosto. ¿Y acaso algo más? Hoy se reúnen tanto la CTEP como Barrios de Pie para definirlo.

En la conferencia de prensa posterior al cónclave se presentó el triunvirato. De movida repudiaron la represión en general como medida de respuesta del Gobierno contra las protestas y esta en particular contra los trabajadores de Pepsico. Consideraron que “había otras alternativas a explorar”. Lapidario dijo Schmid: “Hacemos responsable al Poder Ejecutivo de que haya una desgracia en el país. El problema social no se resuelve con el bastón y los gases, se resuelve negociando en una mesa”. También acuñó otra frase fuerte: “Lo que nosotros tenemos que hacer es un golpeteo táctico y estratégico que permita influenciar en el resultado electoral y expresar el malestar de los trabajadores”. Y antes había dicho: “Cuándo nos preguntan qué vamos a hacer, eso excede el marco sindical porque la pregunta encierra interrogantes políticos y lo político lo vamos a resolver en las urnas”.
En segundo término habló Daer y habló de las intervenciones sindicales: “No es necesario que se llegue a los sindicatos con micros de gendarmes sino que sea de manera civilizada”. Enumeró principalmente “las intervenciones de Canillitas y del SOMU que lleva más de un año y medio cuando ya se debió haber regularizado”.
A su turno, Carlos Acuña se quejó por la desprotección del Estado “con respecto al trabajo” y resaltó que la CGT tuvo “hasta ahora la prudencia necesaria”. Pero alertó: “Si no arreglan esta situación económica vamos a ir de mal en peor”.
La reunión de Consejo Directivo que tenía pautada la CGT desde hacía varios días iba a girar en torno “al rebrote de despidos, suspensiones, suba de precios y los actos de persecución a sindicatos” en boca de Schmid a este diario el día martes. Giró sobre esos puntos pero con las tintas cargadas por el caso Pepsico y hubo tensión porque la reunión se extendió cuatro horas. Sí hubo unanimidad en “reaccionar ante los avances contra los trabajadores” pero hubo matices a la hora de los discursos. Desde Omar Plaini, que fue procesado y tiene su gremio Canillitas intervenido desde hace pocos días, y Francisco “Barba” Gutiérrez (UOM), quienes pidieron “paro”, hasta dirigentes como Sergio Romero, de docentes y en plena paritaria porteña, que no hablaron. También hubo ausencias de moyanistas: el propio Pablo Moyano, Roberto Fernández (UTA) y Abel Frutos (Panaderos).
También hubo un cruce fuerte por viejos fantasmas: kirchneristas y anti K. Gutiérrez se cruzó fuerte con Omar Pérez, de Camioneros, porque cuando aquel era intendente de Quilmes municipalizó a 400 recolectores de basura.