Tambos cerrados y lácteas en crisis, las secuelas de las inundaciones

Hay establecimientos en Santa Fe que decidieron cerrar. Las industrias también está complicadas.

A pesar de que en Santa Fe no llueve con intensidad desde hace dos semanas, la última tormenta fuerte atravesó la provincia entre el 14 y 15 de enero, los tambos siguen rodeados de agua y con serias dificultades productivas y financieras para resistir la cuarta inundación consecutiva de los últimos tres años. Las pymes queseras también enfrentan un escenario muy delicado por la falta de leche para procesar.
En Vila, un pequeño pueblo santafesino de menos de 2.000 habitantes que está entre Rafaela y Ramona, hay varios tambos que tuvieron que cerrar y hay preocupación por la pyme láctea que elabora los quesos “Aurora”, que está recibiendo la mitad de la leche que necesita.
“Este es un pueblo en el que hay más vacas que gente y la situación es dramática. La mitad de los tambos que abastecían la planta quesera, en donde trabajan 20 personas, tuvieron que cerrar porque no estaban en condiciones productivas de seguir”, contó el contador Maximiliano Tessio, que lleva los números de varios establecimientos lecheros y pymes de esta región de la cuenca lechera central.
Este contexto también está profundizando los dificultades que venían arrastrando las empresas lácteas grandes. “Durante los últimos años se verificó la conjunción de problemas económicos y productivos que golpean duramente el normal funcionamiento de la cadena lechera y afectan por igual a productores e industrias. Verdaderas catástrofes climáticas, continuas variaciones en los mercados y la errática marcha de la economía nacional durante muchos años, distorsionaron el desarrollo de todo el sector, aumentaron los costos de producción y elaboración de manera desproporcionada y agudizaron los problemas ya existentes”, reconoció esta semana la cooperativa SanCor, en un comunicado.
En el primer eslabón de la cadena, la situación es crítica. “En esta semanas yo vi como cuatro buenos tambos, con más de 30 años de inseminación, alta tecnología y un promedio de 5.000 litros diarios, arrearon sus vacas por el medio del agua para vender sus animales en la feria o alquilarlos, lo que implica cerrar definitivamente esos establecimientos por la imposibilidad física de ordeñar las vacas”, aseguró Tessio.
Muchas de las pequeñas pymes queseras de la zona, las formaron los propios tamberos, pero en este contexto es difícil sostenerlas. “Me parece que el principal problema es la falta de obras. Nosotros necesitamos que se mejoré el escurrimiento del canal Vila – Cululú. Hay puentes que se hicieron en la década de 1930 y no dan abasto para la cantidad de agua que ahora hay en la zona”, explicó Tessio.
El Ministerio de la Producción de Santa Fe estima que hay más de 800 tambos afectados por las inundaciones, una cifra que representa el 25% de los establecimientos de una provincia que ordeña más del 30% de la leche que se produce en el país.
El gobierno santafesino, además, calcula que se dejaron de ordeñan 1,5 millones de litros de leche por día en los establecimientos que están anegados o aislados por la crítica situación de los caminos rurales. En un mes son 45 millones de litros de leche, una cifra que representa 256 millones de pesos.
En Vila, la familia de Marianela Porta cerró hace 15 días un tambo de 170 animales, que producía 5.000 litros de leche por día. “No tuvimos más remedio que cerrar la tranquera porque no había un solo lugar seco en el que se pudieran echar las vacas. Tuvimos que arrear las vacas por el medio del agua durante más de diez quilómetros, hasta la ruta 70”, aseguró.
En este tambo, que fue nota de Clarín Rural hace unos años por su apuesta a la tecnología, la familia de Mariela había invertido en ventiladores y aspersores para reducir las pérdidas por estrés calórico. “Todavía estamos pagando ese crédito y ahora no sabemos que hacer en el campo. La verdad no nos animamos a sembrar nada porque ahora con 100 milímetros nos inundamos”, advirtió Puerta.
Y esto pasa incluso en las zonas más altas del campo, las que nunca se anegaban. En este momento, el maíz para silo todavía tiene 50 centímetros de agua. “El problema es la falta de obras y también los canales clandestinos, que no se controlan, trajeron más agua a nuestra zona de la que podemos manejar”, explicó.
El cierre de un tambo golpea el nivel de empleo en toda la cadena láctea. “En nuestro caso una familia de cinco adultos se quedó sin trabajo en nuestro establecimiento. Y esto también afecta al veterinario que nos asesoraba, al nutricionista, al que hacía control lechero y sanidad de ubres, al mixero y al técnico que hacía las reparaciones y el mantenimiento de los equipos. En esta zona, todos viven del trabajo del campo”, recordó Porta.
El Gobierno nacional acordó con Santa Fe que habrá un fondo de 400 millones de pesos ($ 250 millones que aportará Nación y otros 150 millones de pesos que agregará la provincia) para asistir a los tamberos. Además serán girados $ 100 millones adicionales de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para la emergencia hídrica. Pero los productores advierten que estos recursos son insuficientes para la magnitud del desastres.
En el centro este de Córdoba, cerca de Las Varillas, el agua se replegó con mayor velocidad que en las últimas tres inundaciones, que fueron catastróficas. “Te diría que el doble de rápido por las obras que realizó la provincia durante el último año”, reconoció Lucas Marenchino, que tiene su tambo cerca de Las Varillas.
En esta zona, en la que el Gobierno Nacional tiene previsto licitar el reacondicionmiento del canal San Antonio, ahora los tamberos están comprando rollos y balanceado para “sostener” sus vacas hasta que puedan picar los lotes de maíz y sorgo, en los que todavía no hay piso para entrar a picar, en líneas generales.
A pesar de que hay menos agua que en Santa Fe, no así en algunos puntos del sur cordobés, el escenario es complicado porque aún no se recuperó el ritmo de ordeñe previó al otoño y los productores están muy endeudados.