Sujeto a resultados

“Todo lo que podamos hacer, se reduce a los resultados que obtengamos en estas elecciones”.

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Expresa el oficialismo, arengando a los electores a elegirlos en la próxima contienda electoral.

Ganar o perder parece ser el hito que marcaría nuestro futuro. No es novedad que vivimos en campaña y que esta pone en situación de dejar de lado la gestión efectiva en tanto que obliga a los “candidatos” a jugar las mejores estrategias.

Cambiemos no puede obviar que tiene la responsabilidad de la gestión en sus manos y la necesidad de no omitir dicho compromiso asumido. Después de todo se evalúa su propia gestión y este exámen se traduce en el apoyo electoral que obtendrá en los próximos comicios. Lo saben, aunque no se animen a admitirlo.

La campaña permanente obliga además a ponerse al hombro la tarea. La estrategia es la misma de 2015, esa comparación (polarización) que les dio resultado y los catapultó a un mandato que -obtenga los resultados que obtenga- debe continuar dos años más. Decir que el futuro de los argentinos está atado a los resultados de las urnas podría considerarse parte de la campaña del miedo, tanto como la de anunciar que post octubre se vienen los peores ajustes. Hay un poco de verdad en uno y otro enunciado.

Es verdad que la economía no está dando los resultados esperanzadores que se anunciaban para el segundo semestre. Es cierto que los inversionistas esperan otras pruebas de que el país está en condiciones de atraerlos ofreciendo más certezas de un país en marcha. Así como la perspectiva de Cristina en proceso de “regreso” los tiene “preocupados” como si eso significara que el ámbito nacional no dejó atrás la “amenaza” populista. Si tiene la oportunidad de volver a la arena política es también gracias a lo que esta gestión no demuestra. La economía empieza a mostrar rasgos de agotamiento de un modelo que todavía no expresa los buenos resultados.

El oficialismo ofrece hoy plantearse el mejor de los escenarios, confiados en que no tienen chances de perder (es al menos lo que expresan en “on”) ante la polarización que los pone del “mejor lado” frente a la alternativa del regreso de la ex mandataria.

La estrategia de reflotar las causas judiciales que comprometen a los ex funcionarios, incluyendo a la líder kirchnerista, parece ser la más prometedora, aunque por momentos la “grieta” se borre dado que también existen acusaciones de corrupción que afectan al gobierno de Mauricio Macri porque tocan de cerca al círculo íntimo del Presidente.

Los pasos en falso también miden y pueden desencadenar el peor desenlace para el oficialismo. No es tiempo de dubitaciones, es necesario mostrar rasgos afirmativos de una gestión que lamentablemente se niega a manifestarlos y hoy les cabe responsabilidad directa a la coalición Cambiemos, amen de la herencia que puedan seguir argumentando (otro argumento que encuentra agotamiento). Una parte de la sociedad sostiene la confianza, la otra se divide entre quienes empiezan a ver los rasgos negativos de ese discurso y quienes ya directamente no pueden esperar que el “derrame” los alcance.

Vivimos en campaña permanente. Todo vale en ella. Los recursos no parecen abundar en tanto se reiteran estrategias. Se suman actores “nuevos” en la contienda pero nada permite clarificar los posibles resultados. A esta altura, Cambiemos parece haber equivocado el precandidato en la jurisdicción donde más presta atención, la Provincia de Buenos Aires. Sigue sin sumar lo esperado Bullrich. La ex mandataria, a pesar de la polémica en torno a su imagen, mantiene buenas perspectivas de intenciones de voto. Massa y Stolbizer intentan hacerse camino en esa alternativa de avenida del medio que procuran ensanchar sacando provecho de lo que Cambiemos y el kirchnerismo puedan perder. Y Randazzo parece jugar a favor de la división del PJ que puede significar el perjuicio para el partido que quizás debería haber protagonizado la unidad en esta instancia (tendremos que esperar a ver qué sucede post primarias).   

En medio de toda la especulación política en torno a los resultados, el oficialismo intenta esbozar su mejor propuesta: con el apoyo electoral traeremos las inversiones que necesitamos y podemos profundizar los “cambios” que han sido obstaculizados hasta el momento, por lo cual no hemos podido avanzar como teníamos pensado, expresan.

La oposición hará uso de los errores y falta de cumplimiento de promesas, sobre todo en el plano económico que juega su propio y decisivo impacto en la decisión del voto.

Más allá de los resultados y sin dudas sujeto nuestro futuro a estos, es verdad que en cada elección vamos decidiendo nuestro porvenir, por ello la importancia de nuestras elecciones.

Como electores tenemos la mayor responsabilidad de dar nuestro apoyo efectivo en las urnas y con ellas poniendo nuestro siempre incierto futuro en manos de los representantes que elegimos. El compromiso y responsabilidad en definitiva y en última instancia sigue estando en manos de los ciudadanos, plantearnos esto conscientemente es parte del ejercicio que debe estar presente amen de lo que el escenario complejo político nos plantee.