Se triplicó el consumo de carne de cerdo en los últimos quince años

En la última década, el consumo de carne porcina ganó espacios de manera progresiva, y de acuerdo a estadísticas públicas y privadas cerró 2017 con un consumo anual por habitante cercano a las 14 kilos.

Para explicar esta situación existen dos factores. Por un lado, se debe analizar desde el cambio de hábito en el consumo y el aumento del precio de la carne bovina. A este hecho, se suma un sector que realizó fuertes inversiones en infraestructura, incorporó genética y mejoró sus números productivos.

Un informe elaborado por el INTA da cuenta de esta evolución, y señala que frente a los casi 14 kilos anuales de consumo, hace 15 años esta cifra se ubicaba sobre los 5 kilos. “En este período, el consumo total porcino se incrementó un 196%, cubierto por una producción nacional que creció un 205%”, remarcó el documento.

Entre los factores que impulsaron este escenario favorable, destacan precios y disponibilidad de carnes frescas, aumento de consumidores. También resaltaron ítems como ampliación del plantel de madres y mejora de índices productivos.

De acuerdo a Coninagro, la entidad que nuclea a las cooperativas argentinas, en Argentina existen más de 100.000 unidades productivas registradas por SENASA. En conjunto, los establecimientos cuentan con un stock de 5,1 millones de cabezas y 962.000 madres. La misma fuente señaló que en los últimos 7 años, nuestro país duplicó la producción de esta carne, que pasó de 280.000 en 2010 a unas 565.000 toneladas estimadas para 2017.

Desde hace dos años, uno de los temas que preocupa a esta cadena de valor son la apertura de las importaciones, que ha duplicado su registro en este período. El principal proveedor es Brasil, seguido por Dinamarca, España y Canadá. A este listado podría sumarse Estados Unidos, y desde las entidades que representan a estos productores advirtieron sobre el riesgo de introducir en Argentina el Síndrome Respiratorio Reproductivo Porcino (PRRS por sus siglas en inglés).