Recomendaciones para el cuidado del cultivo de papa

La papa es considerada el cuarto alimento de mayor consumo en el mundo de acuerdo a la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y Argentina, dentro de Latinoamérica, destaca su producción por sus altos rendimientos y la calidad de la “papa semilla”.
Sin embargo, para continuar con estos niveles de producción y calidad, es necesario que el cultivo sea protegido adecuadamente durante todo el período de su crecimiento, advirtió la Cámara de Semillas y Fertilizantes (Casafe).
“La presencia de plagas y enfermedades comprometen la disponibilidad de este alimento generando pérdidas en los rendimientos y en la calidad de los productos cosechados, tanto antes como después de la cosecha, ya que este cultivo es sumamente susceptible al ataque de diversas adversidades y requiere realizar una gran cantidad de intervenciones sanitarias”.
Para esto, Casafe apuntó que “un correcto manejo de las mismas permitirá lograr una producción más eficiente. En este sentido, utilizar el Manejo Integrado de Plagas (MIP) cobra gran importancia al momento de proteger nuestro cultivo”.

Ataques

El MIP consiste en la utilización de diversas herramientas para poder hacer frente a las adversidades que afecten a nuestro cultivo. Para poder llevarlo a cabo, es indispensable reconocer las adversidades y el estado fenológico del cultivo en que es más sensible al ataque de una plaga o enfermedad, para informarse acerca de los métodos de control y prevención que se podrán utilizar frente a ellas.
Comenzando desde la siembra del cultivo, a fin de prevenir futuras enfermedades, es indispensable contar con una semilla fiscalizada por el ente regulador, en Argentina el Instituto Nacional de Semillas. “Deberemos estar atentos a que la misma no posea defectos, ni internos ni externos, que podrían deberse a la incidencia de ciertas enfermedades fúngicas”, indicó la Cámara.
En general el cultivo de papa se ve afectado, entre otras, por enfermedades fúngicas tales como el Tizón Tardío, Tizón Temprano, Fusariosis y Sarna Negra; entre otras.
La aparición del Tizón Tardío se ve favorecida por condiciones de alta humedad y temperaturas frescas (no mayores de 24º); a diferencia del Tizón Temprano el cual aparece con condiciones alta humedad y temperatura (29-30ºC). El primero se caracteriza por la aparición de manchas de color verde claro en forma irregular que tras el avance de la enfermedad se vuelven necróticas (tejido muerto).
La misma puede causar la muerte de hojas, folíolos y hasta la planta entera. Los tubérculos infectados se caracterizan por la aparición de áreas irregulares ligeramente hundidas. En el caso del Tizón Temprano, el mismo ataca en primer lugar a las hojas más viejas produciendo manchas en forma de tiro al blanco y defoliación.