Panorama político: pensando en la nueva configuración del Congreso Nacional

Cómo entender el clima político después de elecciones y con una nueva configuración.

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Cuando ganar elecciones no significa mayoría efectiva y sin embargo genera noción de nuevo impulso a la gestión, todo demuestra un complejo panorama para analizar.

Los buenos resultados obtenidos por la gestión oficial en las elecciones de medio término se tradujeron en apoyo a la administración, la cual leyó las respuestas de las urnas y entendió en su lectura ese apoyo, renovó bríos, aunque también consciente de sus limitaciones (sin mayoría) abre juego al diálogo de las fuerzas.

El Gobierno Nacional sabe que debe seguir negociando. Sabe que no tiene un “cheque en blanco” por parte de la ciudadanía a la cual sigue midiendo y analizando. Juega con la división de la oposición que debilita a la misma mientras fortalece la posición oficial. Los invita a debatir en un ámbito que, tras su nueva configuración, presenta al Gobierno con potenciales aliados que podrían apoyar sus planes y proyectos.

Hay que cumplir con la institucionalidad. El debate vía Congreso de la batería de reformas enviadas, en post de la búsqueda de “consensos básicos” intenta dar señales de “Gobierno en conjunto”. Es conveniente plantear el diálogo no solo en el contexto interno sino para la imagen externa de esta gestión.

Cambiemos estará a 22 diputados y 13 senadores para el quórum. Y la división de la oposición junto al aire de triunfo tras el 22 de octubre allana el camino para conseguir aliados entre los partidos provinciales.

El plan de la dirigencia del PJ, por su parte, sería armar subgrupos que puedan confluir en un interbloque partidario, que pueda potencialmente trabar, obstruir o al menos presentar “resistencia” a los deseos oficialistas. La incertidumbre está dada en función de qué hacer con la Cámpora. Más aún en el ámbito del Senado, donde Pichetto sostiene la posición de aislar a la ex mandataria tras su arribo a la cámara. Eso sin mencionar la ola de rumores que surgen desde el propio Gobierno de la ex mandataria y su situación judicial. Algunos aventuran que podría no asumir su banca.    

Esta semana comienza con el viaje del Presidente argentino a USA, donde fue acompañado por Gobernadores y otros representantes de la oposición, a su regreso lo espera una reunión con mandatarios provinciales para discutir una agenda amplia, mientras en el Congreso se estudian las reformas.  También está el tema presupuesto, el cual ya ha generado polémica en las provincias.

El equipo de Cambiemos sabe que no será fácil, incluso especulan que los proyectos presentados no saldrían sin modificaciones, no obstante les sirve para demostrar gobernabilidad, tanto en nuestro territorio como de cara a los mercados. Estos que se espera traigan las inversiones que llenos de confianza esperan desde el inicio de su administración, Cambiemos.

Pasando en limpio

Certezas: tras la victoria, Cambiemos no tiene quórum propio pero en vistas de la desunión que muestra la oposición, potencialmente puede obtener aliados que configuren un necesario respaldo a sus proyectos.

Los proyectos de reformas son, en la perspectiva de todos los actores en juego, muy ambiciosos. El estudio de los mismos arrojara  quizás algo de luz sobre lo que plantean efectivamente, dado que desde el anuncio escuchamos muchas voces a favor (sobre todo desde el oficialismo) y unidad en el arco opositor en contra.

Cristina Fernández sigue siendo el motivo de discusión en el PJ. En el Senado la espera Pichetto con ánimos de confinar a su bloque de Unidad Ciudadana. Aquello que algunos peronistas reclaman como necesario, de unidad, no es apoyado por muchos otros peronistas que prefieren dejar atrás la imagen de la ex mandataria definitivamente. Y es en ese dilema en el que aún se debate el  PJ, mientras el Gobierno celebra disfruta de la situación.

La gran incertidumbre es qué país nos espera después de diciembre y los próximos dos años de gestión.