MÉXICO. Pese a Trump, menos expulsiones y más remesas

La llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca presagiaba la expulsión masiva de indocumentados sobre todo latinos y fuertes restricciones a los envíos de dinero a sus familias desde Estados Unidos, pero un año después de su asunción las cosas ocurrieron a la inversa.

 

En 2017, la cifra de mexicanos repatriados bajó 27% y el monto de las remesas aumentó 7%, respecto a 2016, según el Anuario de Migración y Remesas del Consejo Nacional de Población (Conapo), que depende del ministerio de Gobernación (interior).

 

Entre enero y octubre de este año fueron repatriadas 135.000 personas, tres cuartas partes respecto a los más de 200.000 mexicanos devueltos el año pasado, según las estadísticas incluidas en el informe, el cual indica que, de hecho, entre 2010 y 2015 se redujeron las repatriaciones de 626.000 a 282.000.

 

Las remesas familiares enviadas en los primeros 10 meses de 2017 ascendieron a 23.908 millones de dólares, 7% más que el año pasado, expone el informe.

 

En 2016 se registró un máximo histórico en el envío de dinero de los mexicanos que viven en Estados Unidos a sus familias, con 27.000 mil millones de dólares, sobrepasando las entradas de divisas por concepto inversión extranjera directa, ingresos por turismo y exportaciones petroleras.

 

Por supuesto que estas cifras no pueden considerarse una tendencia para el futuro y el mismo informe alerta sobre la amenaza latente de que aumenten las deportaciones o se impongan impuestos a las remesas.

 

El Conapo expone que la imposición de restricciones al envío o el establecimiento de un gravamen puede afectar a alrededor de 1,6 millones de viviendas en México que dependen directamente de las remesas, es decir, a más de 7 millones de personas.

 

Otro informe del ministerio de Gobernación, “Migración Internacional”, señala que de 2006 a 2015 se observó una importante reducción de mexicanos aprehendidos y repatriados de Estados Unidos, pasando de un 1.291.000 a sólo 462.000.

 

En 2009 fueron expulsados sin una orden judicial 469.000 pero seis años más tarde fueron sólo 40.000 los deportados en esas circunstancias, mediante una orden judicial con consecuencias penales en futuras detenciones en Estados Unidos.