Las encuestas que empiezan a marcar los pasos

Todos atentos a los sondeos que van exponiendo el panorama político próximo de elecciones.

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Estos sondeos proponen en su mayoría, un escenario poco alentador para Cambiemos, mientras el equipo de gobierno se esfuerza por potenciar los ámbitos y factores en los que puede mostrar mejor desempeño.

 

Apunta a mostrar actividad en la obra pública (reactivándola) o acaso mostrar la situación de Argentina en relaciones internacionales, la visita a países y el encuentro con mandatarios da clara noción de buenas relaciones que pueden traducirse en acuerdos comerciales y a futuro –porque siempre se trata de un proceso, lleva tiempo- buenos negocios o un balance comercial más positivo.  Por ahora para ser justos, todo está en pañales.

 

Hay que decir que los resultados electorales son determinantes en cuando a la percepción que tienen los inversionistas de la gestión y por tanto son un factor importante al evaluar las posibilidades de contar con un ambiente “menos hostil” para su capital.

Se plantea por ello la necesidad de que -si bien cambiemos parece no arrasar en estas próximas elecciones- al menos no termine muy por debajo de las expectativas, lo que sería un nuevo obstáculo para la gobernabilidad de una gestión que tiene por delante dos años más.

 

Los analistas proponen que el impacto de la derrota en la provincia de Buenos Aires ha dado históricamente como contrapartida la imagen de debilidad para el gobierno nacional. Esto en el caso de gobiernos no peronistas, de gobiernos radicales. Es lo mismo decir que si se pierde en provincia tambalea todo el armado institucional de la gestión a nivel nacional.

Hoy Cambiemos tiene en sus manos un poder desconocido: Ciudad de Buenos Aires, Provincia y Nación. Y además es un partido nuevo, -Pro Radicalismo Coalición Cívica- que como coalición electoral puede quizás demostrar otro desenvolvimiento, otro desenlace. Pero se especula mucho con estas próximas elecciones por estos datos preexistentes, como si fuera un patrón.

 

Cada circunstancia es única, el contexto es particularmente especial en cada caso, juzgar en términos de patrones puede resultarnos conflictivo en tanto repetimos la historia, sin embargo es necesario no perder de vista otra clara tendencia: cuando se trata del PJ en la oposición es más complejo el manejo de los hilos del estado para quien -no siendo de este partido- ostenta el poder.

 

Todos, oposición y gobierno están atentos a lo que sucede en el ámbito de los sondeos y encuestas de opinión.

Se trata de sondeos que intentan medir lo más fielmente posible el clima social. Un clima social que de por si es cambiante en nuestro país, a propósito del “todo puede pasar”. Las consultorias, están intentando hacer un papel mejor, dados los fracasos de los últimos tiempos.  Pero siguen bajo la lupa y bajo sospecha, por la financiación que reciben y también por los mecanismos de sondeos que utilizan que han tenido fallas importante.

Si pensamos en cómo se perfila el panorama de elecciones se abre un abanico de posibilidades. Seguimos hablando de la polarización que intenta tanto el kirchnerismo como el gobierno, se retroalimentan mutuamente, mientras en la arena electoral sigue jugando Cristina Fernández. ¿Se presentará o no? Sus ambigüedades al respecto sólo sirven para arrojar un poquito más de confusión o acaso misterio a todo el escenario.

 

De la polarización parece salir algo beneficiado Sergio Massa y Margarita Stolbizer, aprovechando los votantes que quedarían rezagados no representados ni por Cambiemos ni por el peronismo k.

 

Las encuestas no pintan in buen escenario para el oficialismo, que se desvivirá de ahora en más por potenciar lo que muestre mejor imagen de su gestión, que en provincia de Buenos Aires parece registrar alta percepción negativa. Sigue siendo en este caso la contracara la gestión provincial de María Eugenia Vidal que tiene buena aprobación en el territorio. En otras provincias se dice que ha descendido también la popularidad de la gestión, sobre todo por el retraso en cuanto a las obras públicas, que veremos si puede modificar el oficialismo ahora y no sólo concentrarse en la Provincia de Bs.As.

 

Para finalizar, dos cuestiones para pensar: la calificación positiva o perspectiva de buena imagen no necesariamente se traduce en votos en las urnas. Ni siquiera una calificación positiva suele ser intención de voto efectiva. Con lo cual a Cambiemos le hará falta mostrar más que buena intención. El ambiente se muestra muy complejo, un panorama lleno de posibilidades. La política nos mantiene ocupados.