Las elecciones a un PASO

Se entiende que ya no hay mucho margen para modificar los resultados.

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Sin mucho más por hacer, a pocos días de elecciones, se entiende que ya no hay mucho margen para modificar los resultados, sin embargo a pesar de los resultados adversos hay que seguir trabajando, o intentar convocar más.

Ahora leemos “promedios de los promedios”, con las fallas que han tenido las encuestas últimamente a nivel global no solo en nuestro país, van buscando formas de “ajustar” lo que se pueda, los resultados que arrojan. Y en ese promedio de promedios sigue liderando Cristina seguida por el candidato de Cambiemos y un poco más atrás Sergio Massa. La disputa, después de todo está en el 2do puesto. Y el oficialismo se encuentra –hoy, a juzgar por sus resultados en las encuestas y las últimas movidas estratégicas- disputándolo.

Esta mirada puesta en la Provincia de Buenos Aires se da con especial atención por varias cuestiones. En principio porque desde ahí se juzga la gestión de Vidal -con lo cual se estaría juzgando la gestión de Cambiemos-.

Si bien es cierto que la evaluación será a nivel nacional, porque las PASO deben cumplimentarse en todo el territorio nacional, el conurbano bonaerense tiene la particularidad  de ser una especie de sensor de peso a nivel nacional, por la importancia de la jurisdicción. En definitiva, se intenta extrapolar el clima bonaerense al territorio nacional no solo para estas elecciones sino midiendo ya el 2019. Porque estos mismos actores políticos de los que hoy hablamos y que están en competencia tienen pretensiones de candidatura presidencial para aquel año.

¿Por qué se le presta tanta atención a este territorio? entre esos factores se encuentra el hecho de que esta allí la ex presidenta, que representa todo un símbolo, polémico por donde lo miremos. El año pasado, incluso antes de dejar su mandato tras el 2015 ya se empezaba a hablar de las causas de Cristina Fernández en la justicia, causas algunas que pueden complicarla más (como la de Los Sauces y la del memorándum de entendimiento con Irán) sin embargo, todo ese peso terrible de corrupción, amén de ello hoy la tenemos liderando las encuestas, y resulta casi un fenómeno sin mucha explicación.

Podemos discutir la cuestión del techo que tiene en su intención de voto y de que su victoria casi inevitable en estas instancias no significaría que pueda llegar a ganar de nuevo –al menos hoy- una elección presidencial, pero a diferencia de lo que muchos apostaban en 2015 hoy la tenemos en plena carrera electoral, liderando encuestas.

La explicación, sin mucho cientificismo al respecto, tiene que ver con la estrategia de apelación a lo emocional más que al voto racional de los ciudadanos electores. El “recuerdo” de que en su gestión, las cosas eran distintas. Recordemos que el “bolsillo” es un factor de peso en la decisión electoral.

Cambiemos no ha podido generar desde su gestión otra cosa más que la empatía por la comparación con el kirchnerismo y esa carga que le ponen a la acusación permanente de la herencia recibida, con todo el amplio espectro que significa dicha herencia: Corrupción, malversación de fondos, etc. Sin embargo la estrategia también tiene un techo.  

Hoy Cambiemos sabe que tiene finalmente a su oposición en la cancha de juego, ahí mismo donde quisieron también ubicarla ellos mismos, pero con otro resultado. Y no la pueden creer.  Se preguntan y tratan de explicarse el por qué de este estado de situación. Obviamente en público intentan enfocar la mirada en otra cosa, pero la victoria de Cristina habla quieran a no (reconozcan o no) de su gestión.

Se empiezan a tejer miles de especulaciones sobre lo que podría pasar con los escenarios posibles después de lo que arrojen las urnas. El oficialismo intenta bajar los decibeles a la elección de primarias con una estrategia que ya se puso en marcha como que no son tan importantes: quieren poner la mirada a octubre, las que son decisivas.

Las Primarias, a decir verdad son como la gran encuesta de opinión que vamos a tener todos, debido a que los resultados pueden ser juzgados como cierta tendencia. Aunque la ciudadanía misma es la que hoy pone en cuestionamiento estas elecciones, no se entiende para que son, como se juega en ellas.

Son un método de selección de candidaturas para los cargos públicos en juego y de habilitación de los partidos y alianzas para la competencia. Reducen el espectro de candidatos. Simplifica la selección.

Lo que la ciudadanía tiene que tener en claro es que elige al candidato de su preferencia, mientras debe prestar su participación para la efectiva habilitación de la contienda de aquellos candidatos en las decisivas generales del mes de octubre.

Sin embargo, esta “gran encuesta” no estaría completa y tampoco es 100% confiable, dependerá en todo caso de la participación de los electores. Que por ahora se juzga que va a ser poca, baja.

Las declaraciones del Presidente nos indican la inquietud que recorre al Gobierno ante los resultados que se esperan, hicieron todo lo posible para tener a Cristina Fernández como candidata, con la idea de volver a usufructuar la polarización que les permitió la victoria en 2015 y ahora ella podría terminar ganando.

Más aun, el segundo lugar para Esteban Bullrich no está garantizado.

Pensando en todo esto se entiende que vuelvan a hablar de los “feriados puente” y de que piensan volver a instalarlos para generar de nuevo expectativas al sector turístico, el menos beneficiado con la eliminación de este año.

Esta semana es la última que queda como oportunidad para “recuperar” algunos puntos, si bien no la victoria. Y aunque el ganador del domingo no pueda asegurar aun su victoria definitiva, cada uno leerá a su conveniencia lo que arrojen las urnas. A mano, las estrategias conocidas y desplegadas demuestran su desgaste. Hace falta más propuesta y por supuesto efectividad en ellas.