La Federación Agraria se suma a los reclamos de los olivicultores

La Federación Agraria Argentina (FAA), se sumó al rechazo que hizo días pasados el sector olivícola argentino respecto del acuerdo de libre comercio que el Mercosur firmará con la Unión Europea, por considerar que la rebaja de aranceles ejercerá un fuerte impacto negativo en la entidad.

Días pasados, la FOA expuso ante las autoridades del Ministerio de Agroindustria de la Nación, manifestó su imposibilidad de competir abiertamente con los aceites de oliva elaborados en las UE dadas las asimetrías que generan los numerosos subsidios, tanto en cantidad como en magnitud, que en dicha región se aplican a la cadena olivícola.

Ahora la FAA se sumó al estado de alerta del sector olivícola nacional, frente a las negociaciones del Tratado de Libre comercio entre Mercosur y la UE, dado que habría un fuerte perjuicio en el caso de reducir los aranceles de ingreso de aceite de oliva y aceituna de mesa al país.

 

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Argentina cuenta estimativamente con 90.000 has en las que se producen 45.000 Tn y se emplea a 40.000 familias en puestos directos e indirectos. Las exportaciones de 2017 fueron de 35.000 Tn de aceite y el consumo interno es de 10.000 Tn, según datos aportados por la FOA.

El cambio de arancel en otros países de Mercosur al 10% hace que actualmente el 80% de los aceites que se venden en el mercado brasilero son de origen Europeo. Un dato no menor es que el 90% del aceite producido en nuestro país se exportaba con destino Brasil y EE.UU.

En octubre se puso en vigencia un acuerdo entre la Unión Europea y Brasil, con impacto negativo en nuestras ventas. Hoy existen 11 millones de has en todo el planeta con olivo y el 80% se encuentran en la costa mediterránea. 70 kilos de cada 100 se concentran en España, Italia, Grecia, Tunes y Egipto. El mencionado acuerdo está haciendo que grandes empresas como de España se estén trasladando a Egipto para entrar al mercado brasilero, producto de la sobreoferta que están teniendo en su países por una gran caída de consumo.

Ante este escenario y la falta de políticas que articulen y protejan la producción de la región como lo hacen en la Unión Europea, perjudicará a una forma lapidaria a todo la región olivícola nacional.

Los problemas estructurales en el país para producir no dejan al sector olivícola ser competitivo. Los aumentos de energía en este último tiempo son otro dato preocupante.
Desde la década del 40 se viene “haciendo patria” para cultivar olivos en zonas desérticas, ya que el agua es un bien de lujo y muy escaso, en particular en la provincia de La Rioja sólo se puede regar con agua de subsuelo, lo que provoca un gran incremento de costos.

Para dar un ejemplo, una bomba que extrae 200 metros cúbicos de agua por hora desde 120 metros de profundidad, riega aproximadamente 70 has y consume 320.000 pesos por mes.

Los costos de flete, energía eléctrica, agroquímicos, combustible se mueven varias veces al año y con un precio internacional que nos pone un techo, quedamos fuera de mercado “por no ser competitivos”.

“Con la sumatoria de los aumentos de costos acumulados, un mercado cada vez más deprimido, la falta de políticas agropecuarias que contemple la realidad de la situación productiva, sumado a el peligro de las importaciones estamos cada vez peor”, dijo el director FAA Juan Herrera, de la provincia de La Rioja.

“Al ingresar aceite de oliva y aceituna de mesa a nuestro país, estos productos ingresarían por debajo de los costos, ya que en varios países de la Unión Europea se subsidia la producción, haciendo que la lucha por competitividad sea desleal”, mencionó Orlando Marino, secretario gremial FAA.

Por último Marino dijo que: “El presidente (de la nación, Mauricio), Macri dice en sus giras internacionales que los inversores le demandan reglas de juego claras. Desde nuestro sector le decimos que es justamente esto lo que venimos solicitando desde hace varios años, pero con un dato que debería tener en cuenta, y es que nosotros nunca dejamos de invertir en este país tanto en las buenas como en las malas y sólo pedimos que no destruyan lo que tanto costó construir”.