INTERNAS

A muy poco de presentar las listas para lo que serán las PASO de este año, el escenario político se encuentra convulsionado.

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Las negociaciones no cesan y cada actor intenta imponer sus condiciones dentro de los partidos en los cuales se siente la “revolución” que los tiene atentos en un escenario muy complejo.

El oficialismo no habla de internas, no quiere ceder ante el pedido público y mediático del ex Ministro Martin Lousteau de competir dentro de cambiemos. Por otra parte aún sin definir candidatos, el justicialismo dirime quién liderará el espacio, teniendo a la expresidenta como factor determinante.

Sin un líder unificador, tal como lo plantearamos cuando se eligieron las nuevas autoridades del partido, “líder se busca”, ahora el Partido Justicialista busca dirimir sus internas de cara a las próximas elecciones legislativas con un propósito final: llegar unido al 2019.

A muy poco del cierre de listas todavía quedan interrogantes. Randazzo insiste con su pedido de confrontar con Cristina, ¿a alguien le queda alguna duda de a quién quiere ganar, a Cristina o a Macri? A Cristina Fernández, por supuesto. Y es que también en primera instancia es lo que debe hacer, ganar la interna del partido para después competir en las generales legislativas. Aunque denote cierta intención de ajuste de cuentas por lo ocurrido en 2015, cuando Cristina pedía ya entonces “baños de humildad”.

Hace tiempo expresan los rumores que la ex mandataria se burlaría entre sus allegados de los puntos que obtiene Randazzo en tanto las encuestadoras midiendo su intención de voto. “No entendiendo su candidatura con 6/7 puntos”.

Al igual que Massa, el ex ministro de la gestión K tiene un problema difícil de resolver en el corto plazo: para los votantes es muy difícil salir de la polarización Kirchner versus Macri. En principio una polarización que es estratégica, sirve hoy tanto a los k como a cambiemos. Y por tanto, quien se muestre “diferente” de ellos dos puede quedar desdibujado o avanzar con propias chances pero no tan fructíferas como llegar a la victoria esperada. Esto también sucede con Lousteu, hay que decirlo.

Por otra parte, enfrentar tanto al kirchnerismo como a cambiemos al mismo tiempo puede ser desgastante, no sumar mucho. La “diferenciación” – el planteo de tercera alternativa- no está surtiendo aun el efecto esperado. Al menos en las mediciones del clima hasta el momento.

En este contexto, el mayor enigma lo presenta Cristina Kirchner. Su juego consiste en mantener la cuota de poder que le da la intención de voto reflejada en las encuestas. Ese número, que ronda entre el 25% y 30%, según quién lo mida, es el capital político de Cristina para negociar dentro del peronismo. Sin embargo, en cada aparición pública/ mediática juega con esa situación.

Randazzo ya lanzó “Cumplir” un espacio nuevo desde el cual va a disputar el poder a Cristina, quien se dice que sería candidata a senadora nacional como cabeza de una lista de unidad, dejando atrás la idea de internas que propusiera Florencio. La mecánica legal y política se las facilitó el PRO a través de la decisión de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta de impedir competir a Martín Lousteau en Cambiemos.

Le queda entonces al ex ministro tres opciones: Competir por afuera con el sello del ex jefe de Gabinete; sumarse a una negociación para integrar la lista de unidad o plantear un reclamo judicial para que se le permita competir internamente. Hasta ahora, esta última opción es la que prevalece entre los seguidores de Randazzo, que no ocultan su nerviosismo.

Sin embargo ¿quién dice que no se vuelva a equivocar en esta decisión la ex presidenta como lo hiciera en 2015, o esta vez resulte errado en su decisión Randazzo en tanto cegado por su voluntad de competir contra su ex jefa, omita la necesidad –en términos estratégicos- de ir unidos enfrentando al oficialismo? Muy pronto aún para dar conclusiones, por ahora solo especulamos. Todo puede pasar.