Ingrid Grudke sobre su novio Cristóbal López: “¡Nadie es santo en este país!”

Cristóbal López se entregó anoche en el edificio Centinela de Gendarmería, en el barrio porteño de Retiro, luego de que el juez federal Julián Ercolini ordenara su detención en el marco de la causa en la que está acusado de evadir $8 mil millones de pesos del impuesto a los combustibles a través de su empresa OIL.
Ercolini procesó a López y a su socio Fabián de Sousa con prisión preventiva por considerarlos partícipes necesarios del delito de administración fraudulenta agravada por haberse cometido contra una administración pública. De Sousa fue detenido en la tarde por la Gendarmería en un domicilio de Puerto Madero.
El magistrado decidió detener a López -sospechado como testaferro de Cristina Elisabet Kirchner- por obstrucción a la justicia, al haber vendido el paquete accionario del Grupo Indalo, violando la inhibición general de bienes dictada oportunamente.
Además, el juez Ercolini procesó al ex titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, por considerarlo autor del delito que se le imputa también a los empresarios.
El juez trabó un embargo contra los tres procesados por diecisiete mil cuarenta y dos millones quinientos nueve mil seiscientos noventa y dos pesos ($17.042.509.692).
Semanas atrás, Ingrid Grudke, novia de Cristóbal, brindaba esta nota al ciclo “Infama” que se emite por América.
“Sigo en pareja, me duele lo que dicen porque es una persona que genera mucho trabajo. Se opina sin saber. No puedo estar aclarando todo. Yo conozco una persona. Un ser humano que genera mucho trabajo, que sé de su amabilidad, sé cómo es él. La gente que trabaja con él lo quiere mucho. El que no lo conoce puede tener su opinión sobre suposiciones. Es difícil opinar algo sin saber de lo que se habla”, dijo Ingrid.
Y agregó: “Me causa gracia que preguntan más sobre él que sobre mí. No entiendo por qué tanta curiosidad sobre él. Yo no defiendo ni aclaro nada. Ustedes me preguntan y respondo. Es mi lugar. Yo quiero a una persona. No sé… la vida para mí es así. Nadie es santo en este país, en el mundo. El único que me puede juzgar es Dios. Opinamos sin saber sobre la otra persona. Tenemos que ser más democráticos como sociedad”.