Gremio frustró el sueño de Lanús y es otra vez campeón de América

Los nervios, los errores y el juego del rival privaron esta noche a Lanús de poder alzar por primera vez en su historia la Copa Libertadores, al caer por 2 a 1 con Gremio de Porto Alegre, en un partido intenso que se disputó en el estadio “Néstor Díaz Pérez”. Los goles del “tricolor” gaúcho fueron marcados por Fernandinho, a los 28 minutos y Luan -en gran jugada personal- a los 41, ambos en el primer tiempo.
El eterno José Sand -goleador de la edición 2017-, a los 26, de penal, descontó para Lanús que jugó así su primera final del torneo más importante a nivel continental.
El equipo “Gaúcho” terminó con diez hombres por la expulsión de Ramiro, a los 37 minutos del segundo tiempo.
Esta es la tercera conquista de Gremio de Porto Alegre, ya que había levantado el trofeo en 1983 (venció a Peñarol de Uruguay) y 1995 (frente a Atlético Nacional de Colombia), y no pudo en 1984 (cayó con Independiente) y 2007 (frente a Boca).

• Lanús entró nervioso y Gremio lo aprovechó.

Tal vez por el marco, la situación o bien por la actitud de Gremio, lo cierto es que Lanús estuvo desdibujado, sin reacción y sobrepasado por un conjunto visitante que hizo lo que quiso.
A los 8 un remate de Fernandinho, que controló Andrada muy bien, fue un anuncio de lo que el “tricolor” ofreció, porque Arthur y el propio Fernandinho fueron un problema sin resolución para Lanús.
En el “granate” nunca entró en onda Román Martínez, Lautaro Acosta y Alejandro Silva fueron bien tomados y por ese motivo Sand estuvo aislado, perdió con la marca y por eso el local quedó lejos de todo intento de ataque.
Gremio si bien manejó el balón, estuvo agazapado esperando algún error de Lanús y eso sucedió a los 28 cuando José Luis Gómez se equivocó en la mitad de cancha, con todo el equipo en ataque, y Fernandinho recorrió más de 40 metros para sentenciar a Esteban Andrada.
El estadio enmudeció y el equipo trató de ir hacia adelante con los argumentos que tenía a mano, pero chocó con Marcelo Grohe que le sacó un tiro libre a Maximiliano Velázquez.
Lanús perdido, inconexo, sin circuito de juego y sobrepasado, no solo por el rival, sino también por el contexto, aunque a los 38 un remate de Martínez desde afuera y se fue cerca del poste izquierdo.
Pero cuando parecía que el resultado quedaría así, Luan capturó un rebote y enhebró una jugada personal descomunal para dejar a media defensa desairada y definir ante un Andrada sin respuestas.
El amor propio de Martínez, tras un centro de Gómez, terminó en un disparo que se fue arriba.