Gobierno habla de “recalibrar” y le fija límites al jefe del Central

“Decidimos recalibrar” fue la síntesis que brindó el Ministro de Hacienda, Nicolás Dujvone ante la consulta sobre el cambio de las metas de inflación que pasaron de una banda del 8 al 12% al 15% para el año próximo. La decisión no fue sorpresiva, como anticipó este medio pero resulta llamativo que se haya adelantado para este fin de año.

Cabe recordar que dentro del Gabinete nacional, distintas opiniones estaban en contra de la exigente meta del Banco Central de bajar la inflación a un techo de 12%, un objetivo en el que el mercado no creía. La inflación del año en curso terminará en torno del 24% y la mayoría de los economistas prevé un aumento de los precios del orden del 15 al 16% para el año próximo.

Sin embargo, el titular de la entidad monetaria insistía en mantener la dureza en la política ante la previsible aceleración de los precios en diciembre (consultoras privadas anticipan cerca de 3% para el Gran Buenos Aires) y el impacto que tendrá sobre la inflación la próxima suba de tarifas, particularmente del transporte. De ahí que, ante las críticas del Gabinete, el titular del BCRA se mostrara dispuesto a una corrección a partir de marzo o abril, según trascendidos de la Casa Rosada.

¿Qué fue lo que llevó a adelantar las modificaciones en las metas? Desde medios oficiales se señala que, tras la sanción de las principales leyes económicos (impositivas, previsional) el Gobierno está en condiciones de reformular su política sobre bases sólidas y adaptarlas a la realidad “continuando con una política de gradualismo que dé previsibilidad a los operadores económicos”.

Sin embargo, hay quienes consideran que también hubo otras razones que llevaron a “recalibrar” ahora, particularmente el rojo intenso de las cuentas externas. Durante el tercer trimestre de 2017 la cuenta corriente arrojó un déficit de u$s8.683 millones. Este resultado implica un incremento del desequilibrio alcanzado en el mismo período del año anterior de 200% i.a. (el saldo en el mismo período de 2016 había sido de u$s-2.895 millones). Sólo por turismo se estima que este año se irán al exterior unos 10.000 millones de dólares.

Si bien Mauricio Macri siempre siguió con atención el precio del dólar (ni bien ganó Cambiemos las últimas primarias dijo que esperaba que la divisa no bajara), el primer mandatario fue el principal respaldo de la política monetaria del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, ya que tendió a dar prioridad a la lucha contra la inflación.

Sin embargo, los resultados no fueron del todo satisfactorios la inflación core se ubica en 1,4%, es decir 0,4 puntos por encima de lo deseado por las autoridades – y, en este contexto, es que se habría impuesto el ala del Gobierno favorable a la definición de metas más realistas. Varios ministros plantearon, obviamente de manera reservada, que las tasas de interés eran muy altas, que desalentaban la producción y el que el dólar se encontraba retrasado, según trascendió en la Casa Rosada.

Que el cambio de metas se haya realizado de manera conjunta entre el jefe de Gabinete, Marcos Peña, los ministros de Finanzas, Luis Caputo, y de Hacienda, Nicolás Dujovne, junto con Sturzenegger permite a los analistas políticos realizar varias lecturas. La primera es que se intentó dar una muestra de unidad y alineamiento en la conducción económica, algo que para algunos no resulta del todo convincente después de que el presidente del Banco Central repitiera en el pasado que “una meta que se cambia no es una meta”.

Por otra parte, ratifica que el manejo económico sigue siendo una responsabilidad no de un ministro, sino de las más altas autoridades del Poder Ejecutivo, con el presidente Macri a la cabeza y el jefe de Gabinete Marcos Peña como su principal brazo ejecutor.

Las dudas se plantean ahora en torno de cómo reaccionarán los mercados, cuánto se trasladará a los precios la suba del dólar y, fundamentalmente, si la redefinición que planteó el Gobierno podrá ser llevada delante de manera armoniosa.