Falta sensibilidad política y sobra revanchismo

Algo tan sencillo como aprender de la experiencia previa, podría –quizás- haber significado todo un simbolismo que marcará la diferencia.

0
292
Rosario, 01 de Setiembre de 2017 En Rosario se reealizo la marcha por el mes de desaparicion de Santiago Maldonado , hacia el Monumento a la Bandera.- Foto: JUAN JOSE GARCIA

Si el Gobierno Nacional hubiera tenido una actitud distinta, seguramente estaríamos hablando del Caso Maldonado en términos diferentes. Tendría que haber tomado el ejemplo previo del “pasado” reciente y hacer lo opuesto, llamar a la familia desde el minuto uno, ponerse al hombro la causa, para no dejar abierto el camino y que lo haga su antecesora ejecutiva.

Se entiende que es mejor que un Ministro cargue con todos los costos políticos de lo que suceda con el caso y más allá de lo tristemente lamentable de la utilización política de un hecho de estas características, la lectura “obligada” sobre lo que pasó, será juzgar de acuerdo al “lado” de la grieta en la que cada uno decida estar.

En perspectiva tenemos un Gobierno acusado de “desaparecer gente” y una oposición acusada de “alentar terrorismo”. Y en el medio, ciudadanos comunes que deben vivir el día a día mientras intenta volver a creer en algo/ en alguien. Pero no son los 70, los mapuches no son los Montoneros y Macri no es Videla. Y Santiago no aparece pero poco parece importar.

Irónicamente falta sensibilidad política mientras hay extrema sensibilidad política. Falta tacto, falta al Gobierno nacional entender que cuando deja un espacio, éste puede ser avanzado por la oposición y en el mejor de los casos ésta última puede lograr un reducto de poder para nada desdeñable en un ámbito que supo conquistar antes: la bandera de los Derechos Humanos. Un ámbito “monitoreado” selectivamente por la Comunidad Internacional.

Mientras, la extrema sensibilidad política como contracara hace que todo “deba” ser entendido en clave política. Y hablar, opinar, exponer idea es tomar posición por uno u otro, aunque así no lo desees.

Ya dejamos la “inocencia” ideológica, intelectual, pero no podemos ir al extremo de considerar todo sólo con la perspectiva política. Digas lo que digas, ello podría ser “usado en tu contra” por un juez que no necesariamente tiene legalidad ni legitimidad, sólo acusa y sentencia: cataloga. Depende de lo que opines se “devela” tu posicionamiento ideológico y pueden acusarte de “golpista” o “terrorista” o “pagado por el gobierno”. Lejos de aliviarse o subsanarse la grieta, ésta es deliberadamente alentada por quienes nos dirigen y gobiernan, con ayuda de los medios aliados, no olvidemos el rol de los medios.

El Estado es responsable de Santiago Maldonado, expresando con estos términos la responsabilidad en una investigación seria que arroje luz sobre la situación de un ciudadano común del cual se desconoce su paradero. Alguien que podrías ser vos, yo, cualquiera de nosotros. No por ello acusando a Gendarmería ni a los Mapuches. Sino reclamando al Estado Argentino nos cuente ¿qué pasó? Con Santiago y con cada una de las personas que faltan de sus casas, que faltan a sus familias.

Si se quiere, salvando las distancias, Santiago puede ser percibido hoy como un estandarte de todas las desapariciones, de todas aquellas profundamente dolorosas “faltas” de las cuales nadie es responsable.

Y el Gobierno es responsable ya que a través de un ejercicio democrático se encuentra hoy en la ejecución del poder que le confirieron las urnas, ejercen la máxima autoridad de nuestro país. Es responsable directo de lo que nos pase a los ciudadanos, máxime si les cabe la acusación de verse involucradas las fuerzas, pero aun amen de ello. Y responsable del futuro de nuestro país.

Quizás todo hubiera sido distinto si desde el principio el Gobierno se hubiera puesto la causa al hombro. No fue exactamente así, al menos no comunicacionalmente y hoy reviste de una crisis que amenaza con dejar una mancha más a la gestión. Se trata de una persona que no aparece. El desenlace político puede ser un golpe duro para Cambiemos, quizás relevamientos en el Ministerio en cuestión, pero lo que nos importa a quienes queremos saber la verdad es ¿Dónde está Santiago? Y no por ello que “caiga” un Gobierno. Simplemente saber qué pasó. Simplemente Justicia.

Falta sensibilidad política, ponerse el objetivo seriamente como norte, sólo sobra revanchismo en un momento propicio, electoral que no hace más que confundirnos y enfrentarnos. Y lo verdaderamente importante sigue sin tener debate ni respuesta. Sigue sin importar. No dejemos que el reclamo se tergiverse y pierda entre tanto clima operadamente turbio.