Escrutinio definitivo y relanzamiento de campaña.

¿Qué cambia con los resultados del escrutinio definitivo?

Con los resultados definitivos, ahora tenemos otro panorama aunque no muy alejado en términos de diferencia porcentual queda el Gobierno Nacional respecto a su principal contrincante electoral: Cristina Fernández de Kirchner.

El recuento de votos provisorio logró empañar un festejo de Unidad Ciudadana que hoy con los resultados concluyentes tiene solo la oportunidad de continuar con la denuncia de manipulación de datos pero poco margen para celebrar.

Se trata de una ex mandataria lidiando con sus propias batallas. Fue una década de gobierno en la que cosechó amores y odios desde diversos sectores de la sociedad. Y un electorado que sigue la consigna de la campaña propuesta: polarización, división y enfrentamiento. Un electorado que parece mostrar un “techo” a las pretensiones del kirchnerismo. Y una elección que podría haberla mostrado por poco, pero por una diferencia al fin, vencedora en territorio bonaerense.

A dos semanas de la elección poco cuenta el resultado. Cambiemos logró la imagen de muy buena elección en un terreno en el que se auguraba perderían por entre dos y cuatro puntos. Manipulación o no, logró arrebatar el festejo a Unidad Ciudadana –que si bien poco podía celebrar en cuanto a los números, la minima diferencia porcentual que los separa de Bullrich- otra podría haber sido la imagen del lunes.  

Ahora empieza una nueva campaña, ajustando las estrategias para octubre. En la espera de los resultados se postergó el relanzamiento de Cristina para los próximos comicios y hoy miércoles sería el momento de lanzar de nuevo el discurso, apuntando a confrontar con Macri (más que con Vidal, Gobernadora y figura en Provincia de Buenos Aires) contra la política económica, lo que viene a futuro, en términos de los temidos “ajustes”, enfocada también a los despidos y el desempleo, autoproclamándose como la alternativa más viable –en función de la misma polarización- para “frenarlos”.  

La lectura que podemos hacer hoy desde el panorama con el que contamos hace referencia a varios puntos claves: la llegada de Cristina al Senado parece inminente, ¿acaso inevitable? Se renuevan los escándalos y denuncias de corrupción que complican la gestión de la ex mandataria nacional. ¿Cuál sería el impacto real de estas nuevas acusaciones para detener el avance de su carrera al Congreso? Se especula con que poco pueda influir, pero habrá que esperar a Octubre.

¿Qué pasa con el peronismo? Sobre todo con aquel sector que ha definido alianza con Cristina para las Primarias y ha recibido el “voto castigo” en consecuencia. Y más allá de ello, que pasará con el peronismo que no encuentra el norte para posicionarse como verdadera fuerza opositora de una gestión PRO que logró una imagen de fuerza nacional.

Seguramente no todas estas preguntas tendrán respuestas tras el corolario de los resultados de las urnas en la generales. Solo algunas conclusiones podrán ser vertidas el 22 de octubre. Mientras, a juzgar por lo ocurrido en las PASO, tendremos una campaña virulenta, cargada de entramados de negociaciones y estrategias, sumado a un recuento de votos –otro más- “para el infarto”. Nada nuevo. Cambiemos sostiene su noción de fuerza en territorio nacional y quiere imponer la idea de “empate técnico”, como si se tratara de un partido de fútbol. Unidad Ciudadana reedita sus denuncias de manipulación del Gobierno y va intentar enfocar aún más en la situación económica que sigue sin mostrar grandes avances.

Las próximas elecciones si definen la conformación de una estructura de fuerzas nueva dentro de un ámbito que seguirá teniendo el poder de la negociación de los pasos a seguir por esta gestión que resta mandato y ya sueña con reelección.