Es tiempo de reformas

Los anuncios del Presidente han dado que hablar, varias cuestiones para reflexionar al respecto.

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Envalentonado por la victoria, cercado por la oposición, sin mayoría parlamentaria, abierto al diálogo y sumando responsables (No sea cosa que la responsabilidad sea sólo de esta gestión) Es tiempo de reformas.

Los anuncios de Mauricio Macri han dado mucho de qué hablar. A algunos inclusive les causó cierto asombro la fuerza impresa en el discurso del Presidente al anunciar las reformas que quiere llevar a cabo. Casi como si hubiera relanzado su gestión.

 

Y es que eso sucedió a partir del domingo 22 de octubre. Las urnas le dieron un respaldo al Gobierno que se apresta a avanzar sobre reformas que considera necesarias para el país. Aunque, como es sabido, también despiertan polémicas.

 

Son muchos los espacios que van a ser tratados. Tributaria, laboral, previsional, electoral. Todos muy sensibles en términos económicos, sociales y políticos, por lo que representan en recursos y por lo que reflota, reedita, retrotrae y vuelve a establecer en términos ideológicos.

 

Por un lado está latente la noción de que este “Gobierno de ricos, para los ricos” expresa y desarrolla políticas que tienden a beneficiar a intereses siempre presentes en nuestro país, de la clase social más alta. Como contracara al discurso oficial de crecimiento de toda la Argentina.

 

No lo expresan en conceptos específicos pero en el discurso se desplazaría la noción de la esperanza en el crecimiento y posterior derrame. Algo que nuestro país ya experimentó antes y no terminó de la mejor manera.  

 

Realmente estamos ante una batería de reformas de alta complejidad. Es dable esperar que la discusión se desarrolle donde corresponde, por las vías institucionales pensadas para tal fin, como el Congreso Nacional, donde seguramente el oficialismo contará con una eventual resistencia debido a no tener la mayoría automática de otros tiempos de gestión.

La resistencia seguro vendrá desde varios sectores sociales en juego y disputa, sobre estos temas y no solo dentro del Parlamento,  como los sindicatos.

Todos observan atentos el proyecto presentado por el oficialismo y analizarán los detalles del mismo. Siempre resulta complejo el panorama político de nuestro país, más aun cuando el planteo es cambiar el status quo.

Difícil empresa la que intenta el Gobierno nacional, con inciertos resultados. Los economistas más avezados no se animan a pronosticar o en todo caso lo hacen sin tanto entusiasmo como se evidencia desde la gestión Cambiemos.

Que no cunda el pánico, debemos obligarnos a seguir de cerca y en estado de alerta frente a los cambios que democráticamente hemos apoyado. No obstante es tiempo de reformas, pero el tratamiento está a cargo de nuestros representantes en el Congreso. Celebremos la institucionalidad y esperemos a ver qué sucede.